Cuando Hugo Parra fue arrestado el año pasado por cargos graves, sus declaraciones de inocencia no fueron escuchadas.

La Policía de San Diego tenía la descripción del automóvil Alfa Romeo en el que viajaba y un testigo que lo identificó durante una rueda de reconocimiento en la calle como el hombre que blandió un arma de fuego en Golden Hill. También habían revisado el sistema de cámaras automáticas de lectura de placas de la ciudad, operado por la empresa privada Flock, y obtuvieron una “coincidencia”, lo que supuestamente respaldaba la acusación.

El problema, dice el abogado Alex Coolman, era que Parra estaba a ocho kilómetros de Golden Hill en el momento del crimen, y la supuesta coincidencia captada por el lector de placas ocurrió antes de que comenzara cualquier persecución policial.

“Era obvio que esta coincidencia de Flock correspondía al vehículo equivocado, ya que no podía estar en ambos lugares simultáneamente”, dijo Coolman, quien representa a Parra y al conductor, Ariel Beltran, de 23 años.

A pesar de las señales que apuntaban a que se trataba de otro Alfa Romeo, la policía arrestó a Beltran y Parra.

Parra pasó casi un mes en la cárcel, perdiéndose Acción de Gracias y otros eventos familiares importantes, antes de que los cargos de agresión con arma de fuego y evasión fueran desestimados.

“Estaba incrédulo”, dijo Parra a Times of San Diego en un correo electrónico. “Sentado en la cárcel estaba lleno de miedo y adrenalina porque me acusaban de un crimen violento. Me colocaron con una población peligrosa y de alta seguridad. Recuerdo a un hombre específico que había asesinado a dos personas, pero había varios más acusados de asesinato”.

Ahora, Parra y Beltran preparan una demanda contra la ciudad por violaciones a sus derechos civiles y negligencia.

La Policía de San Diego y la Oficina del Fiscal Municipal declinaron comentar sobre el litigio pendiente.

Los sistemas de vigilancia de San Diego

Durante años, funcionarios han argumentado que la vigilancia masiva vale el costo social y económico porque proporciona pruebas irrefutables de la culpabilidad o inocencia de una persona. Sin embargo, en todo Estados Unidos se han registrado numerosos casos de arrestos erróneos debido a errores humanos o fallas tecnológicas.

“La vigilancia masiva sin escepticismo ni sentido común es una receta para el desastre”, afirmó Coolman. “Las fuerzas del orden generan falsos positivos constantemente mientras más amplia sea la red de vigilancia”.

En este caso, los reportes policiales muestran que los agentes dependían de la descripción de un automóvil deportivo italiano rojo con vidrios polarizados porque no lograron identificar la matrícula del vehículo que huyó. Incluso si la hubieran obtenido, las máquinas también son conocidas por interpretar mal los números de las placas.

El mes pasado, el Institute for Justice identificó al menos 17 casos en Estados Unidos en los que agentes supuestamente utilizaron tecnología de Lectores Automáticos de Matrículas para vigilar parejas, exparejas y desconocidos.

El sistema Flock también ha sido polémico en San Diego. Mientras otras ciudades han cancelado contratos para compartir datos con agencias federales, incluidas autoridades migratorias, San Diego mantiene y expande el programa.

En noviembre de 2023, la ciudad firmó un contrato de 7 millones de dólares con Flock Systems y Ubicquia Inc. para instalar cámaras de alumbrado público y lectores de placas, además de 2 millones de dólares anuales para el servicio.

En diciembre de 2025, el Departamento de Policía de San Diego buscó ampliar el programa. Según Axios, el departamento firmó un contrato de prueba para usar Flock Nova, una plataforma capaz de capturar audio, video y recuperar datos de dispositivos conectados.

La falsa coincidencia de Flock y el arresto erróneo

El 26 de noviembre de 2025, un día antes de Acción de Gracias, la Policía de San Diego respondió a un reporte de intento de robo de automóvil en la cuadra 2800 de E Street.

Diez minutos después, los agentes intentaron detener un Alfa Romeo rojo en Broadway. El conductor huyó, conduciendo en sentido contrario y alcanzando velocidades de hasta 160 kilómetros por hora en las autopistas 94 Oeste e I-5 Norte.

Los oficiales perdieron de vista el vehículo cerca de Little Italy y nunca lograron obtener claramente el número de placa.

Mientras buscaban al sospechoso, la víctima describió al presunto ladrón como “un hombre hispano de unos 20 años, piel morena/media”, con barba de chivo y vestido con una sudadera gris con capucha.

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en Old Town y a ocho kilómetros de distancia, una cámara Flock captó, apenas 23 segundos después del intento de detención en Golden Hill, una fotografía de otro Alfa Romeo rojo circulando por Moore Street.

Lector automático de placas (ALPR) ubicado en 2244 Moore Street – Foto de Adrian Childress.

El detective Gary Gonzales recibió la imagen del lector de placas y declaró que reconoció el automóvil debido a “la pintura roja y los vidrios polarizados negros”.

Más tarde, un oficial vio el vehículo en Old Town mientras Parra, Beltran y otro hombre salían del automóvil y entraban a un salón de cigarros.

magen captada por un lector automático de placas Flock (ALPR) de un Alfa Romeo rojo conducido por Ariel Beltran.


El agente informó que uno de los hombres coincidía parcialmente con la descripción de la víctima.

Los oficiales entraron al establecimiento y arrestaron a Parra, Beltran y Christian Lopez.

Durante un interrogatorio, Parra explicó que un amigo lo recogió en su apartamento y condujeron directamente al salón de cigarros.

“Nada más pasó. Estoy en libertad condicional y tengo una cuarta exención”, dijo.

Aunque los hombres insistieron en que no estaban en Golden Hill y no tenían armas, la policía llevó a la víctima a Old Town para identificarlos.

La víctima dijo reconocer a Parra “por la chamarra, la barba y el color de piel”, según el informe policial.

Una revisión del automóvil no encontró armas. A pesar de ello, Beltran y Parra fueron trasladados a la cárcel central.

Beltran pagó fianza al día siguiente y pasó varios días intentando contactar al detective para demostrar su inocencia.

“Parecía que estaba ahí, pero simplemente no le importaba hablar conmigo”, dijo Beltran a Times of San Diego.

Los informes policiales muestran que ambos hombres dijeron a los agentes que venían del centro de San Diego y que habían pasado frente a otras cámaras Flock que podrían haber confirmado su historia, además de los datos de ubicación de sus teléfonos celulares.

Posibles consecuencias y demanda

Parra y Beltran, ambos con antecedentes penales, afirman que el arresto podría tener consecuencias duraderas en sus vidas.

Los documentos de reclamación presentados en abril sostienen que la Policía de San Diego interpretó incorrectamente su propio sistema de vigilancia e ignoró evidencia exculpatoria en una conclusión precipitada.

Cada uno solicita 1.5 millones de dólares en daños.

Casi ocho meses después, Parra asegura que todavía vive con paranoia cada vez que ve a un oficial o patrulla policial.

“Recuerdo todas las horribles acusaciones que hicieron el fiscal y el juez sobre mí, diciendo que era una amenaza peligrosa para el público”, escribió Parra. “Pude experimentar lo que significa ser tratado como culpable hasta demostrar inocencia, en vez de lo contrario”.