Las aguas severamente contaminadas fluyen por el Río Tijuana cerca del punto crítico de Saturn Boulevard, en Imperial Beach. (Foto de Thomas Murphy / Times of San Diego)

Los supervisores del condado de San Diego votaron 4-1 el martes para construir un sistema de tratamiento de aguas residuales del lado estadounidense de la frontera con México y, de manera unánime, respaldaron el reemplazo de los deteriorados conductos subterráneos bajo Saturn Boulevard, ambas medidas en respuesta a la contaminación del Río Tijuana.

La iniciativa de captura y limpieza del Río Tijuana impulsada por las supervisoras Paloma Aguirre y Terra Lawson-Remer se ejecutará en tres fases.

Según Aguirre y Lawson-Remer, las instalaciones actuales a ambos lados de la frontera evitan que parte de las aguas residuales lleguen al Río Tijuana al capturarlas en México y conducirlas hacia sistemas de tratamiento.

“Pero esos sistemas no capturan todo, y ninguno tiene la capacidad para tratar toda el agua contaminada que fluye por el propio río”, señalaron.

La medida incluye los siguientes elementos:

  • Declaraciones de emergencia y posible legislación estatal para acelerar los permisos.
  • Convertir el subcomité especial de la Junta sobre la crisis de aguas residuales en un comité permanente para supervisar cada fase del proyecto.
  • Asignar $1.8 millones al Departamento de Obras Públicas para supervisar la primera fase.
  • Establecer un sistema local de captura y tratamiento que, según las supervisoras, “finalmente dará a nuestra región control sobre los flujos contaminados del río antes de que lleguen a nuestras comunidades y costas, protegiendo la salud pública, el medio ambiente, las economías locales y el futuro a largo plazo de la región”.

El supervisor Joel Anderson, quien enfatizó la necesidad de formar una coalición antes de emprender cualquier nueva instalación de tratamiento, emitió el único voto en contra.

“No creo que debamos hacerlo solos”, afirmó, sugiriendo que una coalición podría gestionar mejor los elevados costos del proyecto. “Mi preocupación es que esto no es nuestra competencia”.

Lawson-Remer, presidenta de la Junta de Supervisores, indicó que la iniciativa busca precisamente construir esa coalición, pero agregó que “no queremos esperar”.

El supervisor Jim Desmond respaldó ambas iniciativas, aunque dijo que le gustaría “ver que México dé un paso al frente y resuelva este problema”. Añadió que espera que México cumpla ciertos objetivos establecidos en acuerdos federales, aunque el condado debe prepararse para el peor escenario.

Persisten las dudas en la comunidad

Aguirre, vicepresidenta de la Junta, había señalado el lunes que ella y su colega proponían destinar directamente $5.8 millones de fondos del condado para trabajar en suelo estadounidense.

Antes de la votación del martes, Aguirre, cuyo distrito incluye comunidades afectadas por la contaminación del Río Tijuana, dijo que después de 60 años de promesas incumplidas, “el escepticismo en mi comunidad no solo es comprensible, sino que está plenamente justificado”.

“Se necesitarán fondos dedicados, alianzas reales y años de trabajo”, afirmó Aguirre, quien reconoció los recientes acuerdos entre los gobiernos de Estados Unidos y México, aunque criticó tanto a las administraciones de Joe Biden como de Donald Trump por no haber hecho lo suficiente.

También cuestionó al gobernador Gavin Newsom por no declarar una emergencia y expresó su esperanza de que su sucesor sí lo haga.

Aguirre y Lawson-Remer también solicitaron $4 millones para diseño, revisión ambiental y permisos de un proyecto destinado a reemplazar los deteriorados conductos rectangulares bajo Saturn Boulevard.

Ubicada cerca del Río Tijuana, esta vía alberga un “punto crítico” que fue objeto de estudios el año pasado por parte de investigadores de la Universidad de California en San Diego (UC San Diego).

En 2024, las quejas por malos olores aumentaron considerablemente entre los residentes cercanos al río. Mediciones realizadas por el equipo encontraron niveles de sulfuro de hidrógeno, conocido como gas de alcantarilla por su característico olor a huevo podrido, 4,500 veces superiores a los niveles habituales en áreas urbanas.

Según la carta presentada ante la Junta, una vez concluido, el proyecto permitiría que el agua fluya con mayor facilidad por el canal, reduciendo la turbulencia que libera gases nocivos al aire.

Asimismo, mejoraría la protección contra inundaciones, disminuiría los desbordamientos sobre la carretera y haría más confiable el acceso al Parque Regional del Valle del Río Tijuana.

Los supervisores aprobaron recientemente $2.5 millones para reparar las tuberías existentes de los conductos, una obra que se espera concluya el próximo año.

Sin embargo, funcionarios señalaron que ese proyecto solo aborda un problema inmediato de salud pública con fondos ya disponibles, mientras el condado busca asegurar la inversión mucho mayor necesaria para una solución permanente.

Apoyo comunitario

Durante los comentarios públicos, ambos proyectos recibieron un fuerte respaldo del capítulo local del Sierra Club y de la YMCA.

María Ortiz, estudiante de posgrado de la Universidad de San Diego, dijo que ella y otros estudiantes de resolución de conflictos han estudiado campañas de acción social en el Valle del Río Tijuana y que “hoy estamos aquí no solo como estudiantes, sino como ciudadanos comprometidos”.

Ortiz, esposa de un veterano y madre de un oficial activo de la Marina, relató una experiencia vivida por su familia durante una asignación en Italia.

Tras reportes sobre toxicidad del agua en esa región, “la Marina trasladó a nuestra familia en cuestión de días, así que sé que una acción rápida es posible porque la viví personalmente”, afirmó.

Aguirre concluyó señalando que los líderes del condado continuarán colaborando con México y con el gobierno federal para reducir la amenaza que representan las descargas de aguas residuales.