
Simpatizantes hacían fila para tomarse fotografías, voluntarios organizaban montones de folletos de campaña y las cámaras de televisión esperaban cerca del escenario mientras Steve Hilton saludaba a los votantes en Huntington Beach.
La escena reflejaba tanto el entusiasmo de sus seguidores como el reto que tiene por delante. Hilton compite por la gubernatura en un estado donde los republicanos no ganan una elección para gobernador desde la reelección de Arnold Schwarzenegger en 2006 y donde los demócratas han dominado la política estatal durante casi dos décadas.
Hilton cree que el creciente descontento por el alto costo de vida, la falta de vivienda y las preocupaciones sobre la seguridad pública ha creado una oportunidad para su candidatura.
“Millones de personas en California están cansadas del costo de vida, del caos y de la pobreza”, afirmó. “Quieren un cambio”.
A menos de tres semanas de la elección del 3 de noviembre, Hilton se hace la misma pregunta: si California ha seguido el mismo rumbo político durante años, ¿por qué tantos californianos están cada vez más preocupados por el costo de la vivienda, el precio de la gasolina o la dificultad para llegar a fin de mes?
“Son millones de personas en California que están hartas del costo de vida, del caos, de la pobreza y la inseguridad”, dijo durante una entrevista con Times of San Diego. “Quieren un cambio”.
Aunque ha realizado actos de campaña en distintas regiones del estado desde el inicio de su candidatura, Hilton sigue siendo relativamente desconocido para parte del electorado.
Nació en el Reino Unido y trabajó durante años junto al exprimer ministro David Cameron. Formó parte del grupo que impulsó la modernización del Partido Conservador británico antes de mudarse a California, donde desarrolló una carrera como comentarista político, escritor y conductor de televisión.
Habla con un marcado acento británico y responde con la rapidez de quien pasó años frente a cámaras y mesas de debate. Durante las conversaciones vuelve una y otra vez a los mismos temas: el costo de vida, la vivienda, la burocracia estatal y lo que considera un exceso de regulaciones que han encarecido la vida cotidiana de los californianos.
Ahora intenta trasladar esa experiencia al terreno electoral. El eje de su campaña es una crítica directa al rumbo del estado: “California recauda más impuestos, gasta más dinero y tiene más regulaciones que antes, pero muchos residentes no perciben una mejora en su calidad de vida”.
Su propuesta económica más ambiciosa es eliminar el impuesto estatal sobre la renta para los primeros 150 mil dólares de ingresos. Dice que muchas familias de clase media destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos a cubrir gastos básicos que hace algunos años resultaban mucho más manejables.
Para compensar la reducción de ingresos estatales, propone recortar gastos, cancelar el proyecto del tren de alta velocidad, combatir el fraude en Medi-Cal y reducir estructuras administrativas que considera innecesarias.
Cuando habla del precio de la gasolina, ejemplifica con el caso de miles de trabajadores que recorren largas distancias para llegar a sus empleos y que ven cómo una parte creciente de su salario termina destinada al transporte. “He propuesto eliminar el impuesto a la gasolina. Tenemos la gasolina más cara del país. Ese ahorro le vendría muy bien a las familias trabajadoras que cada vez se encuentran en una situacion más difícil”.
La vivienda ocupa también un lugar central en su mensaje. A su juicio, el problema no radica en la falta de recursos, sino en las barreras regulatorias que dificultan la construcción de nuevas unidades.
Según Hilton, los permisos, tarifas y requisitos que enfrentan los desarrolladores han encarecido los proyectos y limitado la oferta de viviendas, contribuyendo al aumento de los precios.
“Estamos gastando más dinero. Tenemos más regulaciones. Todo está peor”, señaló.
La crisis de personas sin hogar es otro de los temas que aparece con frecuencia en sus recorridos de campaña. Durante una visita a MacArthur Park, en Los Ángeles, el panorama ofrecía una muestra de varios de los problemas que Hilton menciona con frecuencia en sus giras. Mientras vendedores ambulantes y comerciantes desarrollaban sus actividades habituales, en distintos puntos del parque podían verse personas en situación de calle, basura acumulada en algunos contenedores y señales de evidente deterioro del espacio público.
Hilton dijo que inicialmente esperaba encontrar un ambiente hostil debido a la numerosa población inmigrante del área. Sin embargo, aseguró que muchas de las personas con las que habló expresaron preocupaciones similares sobre la presencia de campamentos, el consumo de drogas en espacios públicos y la falta de resultados visibles pese a los recursos destinados al problema.
Según Hilton, el aumento del número de desamparados refleja el fracaso de estrategias que, a su juicio, han destinado recursos sin resolver las causas de fondo.

“Esto no puede seguir así. Tenemos que tomar medidas. Tenemos que ayudarlos a reconstruir sus vidas. No pueden estar viviendo únicamente a la espera de su próxima dosis”, dijo.
Su propuesta para abordar la crisis combina la expansión de servicios de salud mental y tratamiento para adicciones con una aplicación más estricta de las normas sobre campamentos en espacios públicos.
“Tenemos que sacar a las personas de las calles, alejarlas de las drogas y llevarlas hacia la salud mental y la capacitación”, afirmó.
En comunidades con una fuerte presencia de inmigrantes, Hilton suele dedicar parte de su mensaje a un tema que reconoce genera suspicacias entre algunos votantes. Más de una vez recuerda que él mismo es inmigrante y que sus padres llegaron al Reino Unido procedentes de Hungría.
Durante el debate para gobernador organizado por CNN a finales de septiembre, utilizó ese argumento para rechazar la idea de que sus propuestas migratorias sean antiinmigrantes. También ha repetido el mensaje en distintos actos de campaña.
“De hecho, estoy a favor de la migración. Reconozco las aportaciones que hacen los migrantes, pero todos queremos una migración ordenada”, dijo. Durante ese mismo debate sostuvo que el enfoque debía centrarse en el cumplimiento de las leyes migratorias y en la expulsión de delincuentes peligrosos”.
Hilton afirma que California puede seguir siendo un estado abierto a la inmigración legal mientras exige una aplicación consistente de las leyes y una mayor cooperación con las autoridades federales en materia migratoria.
En materia de seguridad pública, sostiene que muchas comunidades necesitan más agentes y una aplicación más consistente de la ley.
Entre las propuestas que generan reacciones más favorables durante sus eventos de campaña destaca una particularmente llamativa: reemplazar la estructura actual del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV).
Hilton argumenta que muchos de sus servicios podrían prestarse en línea o distribuirse entre otras dependencias estatales. La propuesta forma parte de su idea de simplificar la burocracia estatal y reducir costos administrativos.
“Todo el mundo odia ir al DMV”, comentó entre risas.
En educación, su énfasis está menos en el nivel de gasto y más en los resultados académicos. Con frecuencia señala que todos los estudiantes deberían leer al nivel esperado al concluir el tercer grado.
“No se trata del dinero. Se trata de lo que haces con él”, dijo.
Con la elección acercándose, Hilton intenta presentar la contienda como una decisión más amplia sobre el rumbo que debe seguir California.
La tarea es compleja. California continúa siendo uno de los estados más demócratas del país y ningún republicano ha ganado una elección estatal en dos décadas. Pero Hilton insiste en que esta elección no debería definirse por las etiquetas partidistas, sino por la experiencia cotidiana de los votantes.
Su argumento es que, después de años de gobiernos demócratas, los californianos deberían juzgar al estado por cuestiones concretas: cuánto cuesta comprar una casa, llenar el tanque de gasolina o cubrir los gastos básicos al final del mes.
Convencer a los votantes de esa idea será un desafío enorme.






