Arte: Daniel Robles.

Perder el empleo puede desencadenar una crisis emocional que incluye miedo al futuro, angustia e incluso aislamiento. Según expertos en salud mental, estos factores afectan gravemente el bienestar psicológico y, en muchos casos, requieren apoyo profesional.

Aunque la tasa de desempleo en el país permanece estable, el impacto emocional de perder un trabajo afecta a personas y familias. Desde la interrupción de rutinas hasta el estrés financiero y la pérdida de vínculos sociales, el desempleo puede generar una carga psicológica profunda.

Etapas emocionales después de la pérdida del trabajo

La terapeuta Yvette Álvarez Rooney, especialista en crisis emocionales, explicó que una persona puede vivir un proceso de duelo no sólo al perder a un ser querido, sino también al perder su empleo. Añadió que el duelo es una reacción emocional ante una pérdida y, aunque no sigue un camino fijo ni predecible, suele describirse en etapas como la negación, la ira, la negociación, la tristeza y, finalmente, la aceptación.

“La primera es la negación”, dijo Álvarez. “Después de una despedida laboral, [una persona] dice… esto no puede estar pasando”. 

Álvarez detalló que la segunda etapa es la ira. “Una persona se siente como que: ‘Esto no es justo’”, señaló Álvarez.

“La fase tres, es la negociación, cuando una persona dice: ‘¿Qué puedo hacer para que esto no sea una realidad para mí?’”.

El proceso emocional suele empeorar antes de mejorar, y la pérdida de un trabajo también puede provocar la depresión.

Estudios indican que los síntomas de depresión relacionada con el desempleo incluyen insomnio, fatiga, irritabilidad, aislamiento social y pérdida de interés en actividades cotidianas. El estrés prolongado también puede generar ansiedad, consumo de sustancias y conflictos interpersonales.

La última etapa del proceso de duelo tras perder un empleo es la aceptación, cuando la persona asimila la pérdida y se adapta a su nueva situación. Sin embargo, las etapas del duelo no siempre ocurren en un orden lineal y pueden repetirse o presentarse de manera distinta en cada caso.

“Para cada persona es diferente”, dijo Álvarez. “Para una persona puede ser muy poco tiempo ese periodo de incertidumbre, para muchas personas más”.

Es importante recordar que sentir estas emociones es normal, pero no las tienes que enfrentar solo. Álvarez recomienda buscar ayuda si la angustia persiste.

“Después de dos semanas, si una persona todavía se siente con estos síntomas de ansiedad, depresión, o enojo, debería estar pensando en hablar con su médico”, dijo Álvarez. “De allí, ellos le pueden diagnosticar con unas evaluaciones muy básicas en donde pueden medir la depresión y la ansiedad”. 

Perder el trabajo puede significar también perder el seguro médico o quedarse sin dinero, lo que dificulta ir al doctor.

Técnica de manejo del estrés 

La presión financiera empeora la salud mental al aumentar el estrés por las necesidades básicas. Hay estrategias de afrontamiento que pueden ayudarte a sentirte un poco mejor o manejar situaciones de ansiedad. Sin embargo, no reemplazan la atención médica o terapéutica.  

Álvarez recomienda, por ejemplo, practicar la técnica de respiración 4-7-8.

Esta práctica puede proporcionar una sensación de relajación, así como mejorar la forma en que tu cuerpo responde al estrés. Puedes considerar esta técnica como un método para fomentar un cambio positivo en tu salud mental y física.

  • Inhala durante 4 segundos
  • Mantén la respiración durante 7 segundos
  • Exhala durante 8 segundos

Esta técnica generalmente se practica como un ciclo, donde se repite la secuencia de respiración durante el tiempo deseado.

Además de estas técnicas, la actividad física y las actividades artísticas pueden ayudar en situaciones de ansiedad, indicó Álvarez. “Pueden pintar, pueden colorear, oír música, pueden relajarse paseándose en una bicicleta, caminando afuera en la naturaleza”.

Perder el trabajo también puede implicar la pérdida de interacción social y de un sentido de propósito, dos factores clave para la salud emocional. Álvarez advirtió sobre el peligro del aislamiento. “Es importante comunicarse con alguien en la familia, un amigo, un colega y también con una terapeuta”, enfatizó Álvarez. “No deberían estar sufriendo en silencio”. 

En ciertos casos, la medicación puede ser necesaria. Álvarez aclaró que no se trata de una debilidad, sino de una solución médica. “Es como [una persona con diabetes] que está usando medicina para controlar la diabetes”, dijo Álvarez. “Uno necesita controlar la temperatura del cuerpo emocionalmente y muchas veces hay medicamentos que pueden ayudar en estas situaciones”.

Los expertos coinciden en que perder el empleo es un evento traumático con consecuencias reales y que buscar ayuda no es un signo de fracaso, sino de fortaleza.

Este contenido es parte de Conecta Arizona Salud, en colaboración con Doing Well de Arizona State University (ASU).