
El fin del verano significa que la precipitación que podríamos ver a causa del potencialmente histórico “Súper” El Niño de este año está a la vuelta de la esquina.
El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) publicó su actualización de septiembre sobre El Niño, señalando que existe más de un 90% de probabilidades de que se presente un evento muy fuerte en el hemisferio norte durante este otoño e invierno.
Chandler Price, meteorólogo de la oficina del Servicio Meteorológico Nacional en San Diego, señaló que el hecho de que El Niño sea evidente no significa automáticamente que tengamos un invierno inusualmente lluvioso. Price indicó que él y otros investigadores necesitan observar el desarrollo del patrón meteorológico antes de poder ofrecer un pronóstico definitivo.
Si El Niño trae un aumento de lluvias a la costa, Price mencionó que la región podría comenzar a experimentar tormentas invernales desde finales de septiembre, las cuales podrían extenderse hasta abril.
Mientras que la cantidad de lluvia que recibirá San Diego este año sigue en el aire, las mareas altas y el fuerte oleaje oceánico impactarán la línea costera. En preparación, la ciudad de San Diego comenzó este jueves la instalación anual de bermas de arena en las playas municipales y en la costa de Mission Bay para ayudar a proteger contra inundaciones. Las labores tomarán varias semanas y se espera que concluyan a principios de noviembre.
Cifra adicional publicada por la NOAA señala un 75% de probabilidad de que este El Niño supere la intensidad de eventos registrados anteriormente desde la década de 1950, cuando la agencia comenzó a recopilar datos sobre los patrones meteorológicos de El Niño. Price afirmó que se trata de una probabilidad considerable de romper el récord histórico.
Se tiene registro de seis eventos fuertes de El Niño. Sin embargo, la intensidad y la precipitación no siempre van de la mano, algo que los científicos están dejando en claro al público.
Price destacó que tanto los eventos fuertes con mayor precipitación como aquellos con la menor cantidad de lluvia registraron puntuaciones similares en el índice utilizado para clasificarlos.
Al analizar los datos históricos, existe un 83% de probabilidad de que este El Niño —de ubicarse entre los más fuertes registrados— resulte en una mayor precipitación de la que observamos habitualmente, agregó Price.
¿Debemos encender las alarmas?
A pesar de la famosa canción de 1972 “It Never Rains in Southern California” («Nunca llueve en el sur de California»), Price aconseja a los residentes de San Diego mantenerse vigilantes ante posibles inundaciones cada invierno, no solo durante la presencia de El Niño.
«Lo positivo de esto es que fomenta nuevas conversaciones sobre cómo prepararse a nivel personal o de infraestructura», comentó.
Aunque las inundaciones generalizadas aún no están garantizadas, Price señala tener mucha certeza de que el sur de California experimentará erosión e inundaciones costeras. Daniel Swain, investigador asociado de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California y socio de investigación en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica, coincide con este diagnóstico.
«Habrá inundaciones costeras significativas que empeorarán a partir de ahora… Qué tan grave sea dependerá de si coinciden las mareas vivas (king tides), el pico de una onda Kelvin atrapada en la costa y un evento de tormenta fuerte», explicó Swain.
“Podría suceder y podría ser bastante grave. Eso paralizaría buena parte de la infraestructura en zonas bajas”.
Las ondas Kelvin mencionadas por Swain son olas extremadamente grandes y de lento movimiento que no rompen. Es importante tomarlas en cuenta porque generan niveles de agua más altos de lo normal.
Estos niveles elevados de agua, combinados con el alto oleaje, ya han contribuido a una erosión visible y es muy probable que continúen durante el invierno, indicó Price. Y dado que se prevé que el nivel del mar aumente un pie en las próximas dos décadas, las discusiones sobre adaptación que El Niño ha generado en las comunidades costeras deberán continuar en el futuro más allá de estos eventos climáticos.
“Los días de oleaje elevado] ya han causado mucho daño y erosión», concluyó Price. «Las mareas vivas de hoy podrían ser el panorama cotidiano dentro de 100 años. Por ello, creo que es una conversación fundamental que debemos mantener”.
