
Mientras trabajadores de la ciudad de San Diego se preparan para un posible “super” El Niño histórico, algunos científicos advierten que aún es demasiado pronto para saber si la región enfrentará lluvias e inundaciones de magnitud histórica.
Investigadores de la Institución Scripps de Oceanografía de UC San Diego han estado estudiando la formación de este fenómeno y recientemente publicaron una guía de preguntas frecuentes que explica qué es El Niño, por qué el evento de este año podría ser inusualmente fuerte y cómo lo monitorean los científicos.
Para los residentes de San Diego, El Niño puede significar más lluvia, oleaje más intenso, inundaciones costeras y temperaturas oceánicas más cálidas. Sin embargo, los expertos señalan que todavía existe mucha incertidumbre, especialmente al momento de predecir la cantidad de lluvia o el riesgo de inundaciones.
Históricamente, El Niño ha aumentado las probabilidades de condiciones más húmedas en el sur de California, aunque la intensidad del fenómeno no siempre se traduce directamente en precipitaciones excepcionales.
Lo que sí parece claro es que los modelos climáticos apuntan a un evento de intensidad moderada a fuerte, y algunos incluso sugieren que podría convertirse en el más intenso de los últimos 150 años.
¿Qué es la Oscilación del Sur-El Niño?
El Niño es un patrón climático natural que se origina a miles de kilómetros de distancia, en el océano Pacífico tropical. Cuando las aguas cercanas al ecuador se vuelven inusualmente cálidas, pueden alterar los patrones meteorológicos en distintas partes del planeta.
Se trata de uno de los dos principales patrones climáticos del Pacífico. Mientras El Niño ocurre cuando se acumula agua cálida, La Niña se presenta cuando predominan aguas más frías en la misma región.
El sur de California suele experimentar condiciones más secas durante los episodios de La Niña. Ambos fenómenos forman parte de un ciclo climático más amplio conocido como la Oscilación del Sur-El Niño.
En los eventos de El Niño, el aumento de temperatura debilita los vientos alisios que normalmente empujan las aguas cálidas de la superficie hacia el oeste del Pacífico. Al perder fuerza esos vientos, el agua cálida permanece y se concentra en la parte oriental del océano. Este calentamiento influye sobre la atmósfera y puede favorecer tormentas más intensas.
“Los trópicos son como la sala de máquinas del Pacífico”, escribió Shang-Ping Xie, profesor de ciencias climáticas en Scripps. “El calor en los trópicos impulsa la circulación atmosférica global. En ese sentido, variaciones en el Pacífico tropical como El Niño pueden tener enormes impactos en los patrones climáticos mundiales”.

Uno de los principales indicadores utilizados por los científicos es si las temperaturas superficiales del mar en determinadas zonas ecuatoriales del Pacífico permanecen al menos 0.9 grados Fahrenheit por encima del promedio.
Actualmente, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) reporta que las temperaturas en esa región son 3.6 grados Fahrenheit superiores a la media, lo que sitúa las probabilidades de un El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno por encima del 90%.
Aun así, los investigadores subrayan que la presencia del fenómeno no garantiza impactos específicos en California.
“No significa necesariamente que el evento tendrá un enorme impacto en nuestro clima durante el próximo otoño e invierno en Estados Unidos”, explicó el investigador de Scripps Art Miller. “Llamarlo un super El Niño simplemente hace referencia a la magnitud del fenómeno en el Pacífico tropical”.
Con frecuencia, los eventos de El Niño han estado asociados con tormentas invernales más intensas y frecuentes en el condado de San Diego.
“Estamos muy interesados en este fuerte desarrollo de El Niño 2026-27 porque algunos casos anteriores, como los grandes eventos de 1982-83 y 1997-98, estuvieron entre los años más lluviosos registrados en California”, escribió el investigador climático Dan Cayan.
“Si bien podemos atribuir parcialmente algunos elementos de tormentas individuales a El Niño, seguimos hablando de probabilidades estadísticas, y no de respuestas categóricas de sí o no”, añadió.
Para los residentes que viven cerca de Chollas Creek, en Southcrest, un vecindario gravemente afectado por las inundaciones de enero de 2024, la posibilidad de otro El Niño fuerte genera preocupación por nuevos episodios similares.
Las autoridades ya han comenzado los preparativos. La Oficina de Servicios de Emergencia creó un grupo de trabajo integrado por agencias municipales y organismos de seguridad pública para coordinar la preparación, respuesta y comunicación ante posibles tormentas.
El Niño podría provocar inundaciones costeras incluso sin más lluvia
Las fuertes precipitaciones no son el único riesgo asociado con El Niño.
Los cambios en las temperaturas oceánicas, el oleaje y los patrones de tormentas pueden aumentar las inundaciones costeras y acelerar la erosión, especialmente durante las mareas altas.
Los científicos de Scripps realizarán mapas de la costa de California antes y después de este evento para monitorear cambios en el litoral y posibles daños a la infraestructura.
Según el geólogo costero Adam Young, el nivel del mar a lo largo de la costa californiana puede elevarse temporalmente hasta 13 pulgadas durante eventos fuertes de El Niño.
El fenómeno ocurre además en un contexto de temperaturas oceánicas excepcionalmente altas. San Diego ya experimenta una ola de calor marina que este año estuvo vinculada con la presencia de aves marinas muertas en varias playas.
Los registros muestran que en 2026 se han alcanzado 42 temperaturas superficiales del océano récord en el muelle Scripps de La Jolla.

Al 16 de agosto de 2026, el Programa de Estaciones Costeras (Shore Stations Program) había registrado 42 días en 2026 con temperaturas récord para esa fecha del calendario en la estación del Muelle Scripps. También se han documentado temperaturas máximas récord en los 10 sitios de monitoreo del programa a lo largo de la costa de California.
El Niño también envía ondas subsuperficiales a lo largo de la costa que empujan el agua cálida hacia abajo y reducen el afloramiento natural de agua fría rica en nutrientes.
“La disminución de la mezcla vertical puede limitar el suministro de nutrientes a las capas superficiales iluminadas por el sol, que constituyen la base de la cadena alimenticia, reduciendo así la disponibilidad de alimento para aves, leones marinos, ballenas y otras especies marinas”, escribió Miller.
¿Qué deben hacer ahora los residentes de San Diego?
Funcionarios municipales recomiendan que los residentes elaboren un plan de emergencia, preparen un kit de suministros, se registren para recibir alertas y verifiquen si sus viviendas se encuentran en zonas propensas a inundaciones.
Entre las áreas más vulnerables figuran Chollas Valley, Sorrento Valley, Mission Valley y Tijuana River Valley.
La ciudad estima que unas 15 mil acres y más de 6,900 estructuras se encuentran dentro de zonas identificadas por FEMA como áreas de riesgo de inundación. Sin embargo, las autoridades advierten que las inundaciones también pueden ocurrir fuera de esos límites.
Los residentes deben conocer sus rutas de evacuación y nunca intentar conducir o caminar a través de aguas de inundación.
La Oficina de Servicios de Emergencia puso en marcha una página de preparación para El Niño con información sobre riesgos, alertas y medidas preventivas en www.sandiego.gov/elnino.
Aunque los científicos aún no pueden determinar con precisión qué impacto tendrá este fenómeno en San Diego, aseguran que existe suficiente incertidumbre y potencial para condiciones extremas como para que las autoridades continúen preparándose antes de la llegada de las primeras tormentas importantes.






