La intensa segregación escolar por raza y nivel socioeconómico sigue agravándose en California, según revela un nuevo estudio. (Foto de archivo de Chris Stone/Times of San Diego)

Esta historia fue publicada originalmente por EdSource, la principal sala de redacción independiente enfocada en educación en California.

La ley estatal que retrasó el horario de entrada en secundarias y preparatorias ha aumentado las horas de sueño, mejorado la salud mental y elevado los resultados académicos de los estudiantes.

California ya está observando resultados positivos tras la implementación de la ley que exige horarios de entrada más tardíos en las escuelas secundarias y preparatorias. Un nuevo estudio encontró que los estudiantes duermen más, reportan una mejor salud mental y obtienen mejores resultados en matemáticas e inglés.

El informe, publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), analiza los efectos de la SB 328, una ley estatal que entró en vigor en 2022 y que obliga a que las secundarias inicien clases no antes de las 8:00 a.m. y las preparatorias no antes de las 8:30 a.m.

Según el estudio, la proporción de estudiantes que duermen al menos ocho horas por noche aumentó 13%, alcanzando el mínimo recomendado por los expertos en salud para los adolescentes. El mayor incremento se registró entre los estudiantes varones.

“Descanso y sueño son elementos increíblemente importantes para el funcionamiento de las escuelas”, afirmó Osea Giuntella, investigador de la Universidad de Pittsburgh y uno de los autores del estudio. Aunque el aumento inicial en las horas de sueño fue moderado, explicó, los beneficios en salud mental y desempeño académico resultaron significativos.

Mejor salud mental y mejores calificaciones

Los estudiantes reportaron sentirse mejor emocionalmente tras los cambios de horario. Los varones registraron las reducciones más pronunciadas en sentimientos de tristeza, desesperanza e ideación suicida. Por su parte, los estudiantes hispanos informaron una disminución importante en los problemas de concentración.

Terra Ziporyn, directora ejecutiva de la organización Start School Later, señaló que la ley forma parte de la respuesta de California a la crisis de salud mental que afecta a los jóvenes.

“La primera medida para abordar los problemas de salud mental en los estudiantes es no provocarlos desde el principio”, afirmó. “Privar sistemáticamente a los adolescentes del sueño adecuado es una forma segura de perjudicar su bienestar emocional”.

Además, los investigadores encontraron mejoras notables en el rendimiento académico. Los estudiantes de octavo grado mostraron avances medibles en matemáticas e inglés, especialmente aquellos de origen hispano y de familias con menores ingresos.

Giuntella indicó que estos avances probablemente se deben al aumento en las horas de sueño. Los estudiantes hispanos, quienes tradicionalmente tienen menos descanso adecuado debido a factores económicos y responsabilidades familiares o laborales, fueron quienes registraron las mayores mejoras académicas.

Persisten desafíos para algunas familias

California sigue siendo el único estado del país con una ley de este tipo.

Sin embargo, algunos padres han señalado que los horarios más tardíos complican los traslados al trabajo y retrasan actividades deportivas y extracurriculares. Otros consideran que algunos estudiantes simplemente se acuestan más tarde.

El estudio encontró que las actividades deportivas sí comenzaron un poco más tarde, pero los cambios fueron mínimos y no tuvieron un impacto estadísticamente significativo. Aunque algunos alumnos retrasaron la hora de dormir, terminaron despertando más tarde y acumulando más horas de sueño.

“Los horarios más tardíos son solo uno de los factores institucionales que pueden ayudar a combatir la privación de sueño”, explicó Giuntella, quien también señaló que el uso nocturno de pantallas sigue siendo un problema importante.

La implementación aún puede mejorar

Ziporyn reconoció que algunos distritos escolares consideraron la transición demasiado complicada y costosa. Según la especialista, el Departamento de Educación de California pudo haber brindado más apoyo para explicar los beneficios de la medida y ayudar a las comunidades a resolver desafíos logísticos.

Uno de los ejemplos más exitosos fue el Distrito Escolar Unificado de San Francisco, que trabajó con expertos de Yale, Georgia Tech y Northwestern para rediseñar sus rutas de transporte escolar. El resultado fue un ahorro cercano a 5 millones de dólares y altos niveles de satisfacción entre familias y personal escolar.

Aun así, muchos distritos carecieron de recursos similares.

Los autores del estudio consideran que California debería recopilar datos estatales más completos para evaluar mejor los efectos de la reforma. Mientras tanto, sostienen que la evidencia demuestra que retrasar el inicio de clases es una herramienta eficaz para mejorar el bienestar y el desempeño estudiantil.