
Esta historia fue publicada originalmente por EdSource. Puede leer el artículo original aquí.
Cerca de 86,000 niños de entre 0 y 3 años en California, más del 5% de todos los bebés y niños pequeños del estado, vivieron en situación de falta de vivienda durante el ciclo 2023-24, según un nuevo análisis elaborado por SchoolHouse Connection y Poverty Solutions de la Universidad de Michigan.
La cifra representa un aumento del 15% respecto al año anterior, cuando se estimó que alrededor de 74,000 menores de esa edad atravesaban la misma situación.
Sin embargo, el dato que más preocupa a los especialistas es que apenas unos 12,000 de esos niños estaban inscritos en programas de aprendizaje temprano, donde normalmente se detectan problemas relacionados con la vivienda y se conectan a las familias con servicios esenciales.
Eso significa que solo el 14% de los bebés y niños pequeños sin hogar recibió atención a través de estos programas.
“No tenemos una imagen completa del problema”, explicó Erin Patterson, directora sénior de SchoolHouse Connection. “La infraestructura de recopilación de datos es insuficiente cuando se trata de bebés y niños pequeños que experimentan la falta de vivienda”.
Un problema en crecimiento
Los investigadores estimaron la cifra utilizando los porcentajes de alumnos de primer grado identificados como personas sin hogar durante el ciclo escolar 2023-24 y aplicándolos a la población estatal de niños de 0 a 3 años.
Aunque las cifras son estimadas, los expertos consideran que podrían incluso estar por debajo de la realidad debido a la fragmentación de los sistemas de recopilación de datos entre distintas agencias públicas.
El aumento coincide con un crecimiento más amplio de la problemática. Los datos más recientes muestran que la falta de vivienda entre estudiantes de educación básica y media aumentó 4%, después de varios años en los que los incrementos llegaron hasta el 15%.
Especialistas atribuyen este fenómeno a múltiples factores, entre ellos el elevado costo de vida en California y el fin de varias protecciones de vivienda implementadas durante la pandemia.
El papel clave de los programas de aprendizaje temprano
Los expertos destacan que los programas de educación temprana suelen ser uno de los primeros lugares donde se detectan situaciones de inestabilidad habitacional.
Además de brindar servicios educativos, estos programas ayudan a identificar necesidades de salud, desarrollo infantil y apoyo familiar.
Sin embargo, el sistema de educación temprana en California está mucho más fragmentado que el de educación básica, lo que dificulta localizar y atender a las familias más vulnerables.
“Existe una falla importante por no tener sistemas conectados”, señaló Joseph Bishop, director ejecutivo y cofundador del Centro para la Transformación de las Escuelas de UCLA. “La identificación temprana podría hacer mucho más efectivo el trabajo de los distritos escolares”.
El apoyo federal ayudó, pero ya terminó
Los especialistas señalan que parte del avance en la identificación de estudiantes sin hogar se produjo gracias a una inversión federal histórica aprobada en 2021.
A nivel nacional se asignaron 800 millones de dólares para apoyar a estudiantes sin hogar, de los cuales California recibió cerca de 98.8 millones de dólares.
Con esos recursos, los enlaces escolares de personas sin hogar pudieron contratar personal adicional, contactar a familias vulnerables, distribuir vales para gasolina y apoyar con alojamiento temporal de emergencia.
Los expertos afirman que los datos muestran que esos recursos funcionaron, ya que permitieron identificar a miles de estudiantes que anteriormente pasaban desapercibidos.
Actualmente, California aprobó una subvención única de 116 millones de dólares para continuar los esfuerzos de identificación, aunque todavía no está claro cómo se distribuirán esos fondos.
Por qué es difícil contar a los niños más pequeños
La Ley Federal McKinney-Vento amplía la definición de falta de vivienda para estudiantes y considera en esa categoría a menores que viven temporalmente con familiares u otras personas debido a dificultades económicas o pérdida de vivienda.
La legislación también obliga a las agencias educativas que reciben fondos federales a identificar y apoyar a estudiantes sin hogar, incluidos niños menores de cuatro años en ciertas circunstancias.
Aun así, muchos padres desconocen estos derechos y numerosos programas de aprendizaje temprano no cuentan con sistemas sólidos para detectar a estas familias.
Los especialistas creen que esta falta de coordinación provoca que miles de niños queden fuera del radar de las instituciones educativas.
Consecuencias a largo plazo
Según un informe reciente de UCLA, casi 300,000 estudiantes sin hogar estaban inscritos en escuelas públicas de California durante el ciclo 2024-25.
Los investigadores advierten que muchos de esos alumnos enfrentaban dificultades mucho antes de llegar al kínder o a la primaria.
Cuando los niños experimentan inestabilidad habitacional durante los primeros años de vida, es más probable que enfrenten retrasos en el desarrollo, dificultades académicas y problemas de salud.
“Muchas veces nos sorprende que algunos estudiantes tengan problemas académicos cuando llegan a la primaria”, explicó Bishop. “Ese es el efecto acumulado de no contar con sistemas de alerta temprana”.
Los expertos coinciden en que una mejor identificación de bebés y niños pequeños sin hogar permitiría intervenir antes, conectar a las familias con servicios esenciales y mejorar las oportunidades educativas de miles de menores en California.






