
Esta historia fue publicada originalmente por CalMatters. Suscríbete a sus boletines informativos.
En el último año, los lectores automáticos de placas vehiculares han ayudado a capturar a presuntos homicidas, ladrones de bancos y conductores involucrados en accidentes con fuga. También han permitido recuperar decenas de vehículos robados y contribuir a condenas contra pirómanos responsables de incendios forestales.
Sin embargo, la tecnología también genera desconfianza y rechazo entre defensores de la privacidad tanto de izquierda como de derecha. Apenas el mes pasado, la policía acusó a un sospechoso en el condado de Monterey de arrancar tres de estas cámaras utilizando su camioneta.
Se trata de los llamados lectores automáticos de placas. Cada día, un número incalculable de californianos circula frente a las miles de cámaras que al menos 230 departamentos de policía y oficinas del sheriff han instalado en carreteras o incorporado a sus patrullas. Estas cámaras capturan y leen las matrículas en tiempo real y luego las comparan con bases de datos policiales para localizar vehículos robados, autos utilizados en delitos o aquellos relacionados con personas desaparecidas o buscadas por las autoridades.
Desde 2019, legisladores demócratas de California han intentado sin éxito imponer mayores restricciones al uso policial de esta tecnología. Este año vuelven a intentarlo mediante un proyecto de ley que establecería límites sobre cuánto tiempo pueden conservarse los datos, cómo pueden consultarse y con quién pueden compartirse.
Las agencias policiales y sindicatos de oficiales de todo el estado se oponen a la propuesta, que es similar a una iniciativa vetada por el gobernador Gavin Newsom el año pasado.
“Este proyecto de ley se basa en un principio simple: proteger la privacidad y la seguridad de los californianos mientras se garantiza que las herramientas policiales se utilicen de manera responsable antes de que sea demasiado tarde”, declaró la senadora demócrata de Riverside Sabrina Cervantes, autora de la iniciativa, durante una audiencia del comité de privacidad de la Asamblea.
Críticas por privacidad y uso indebido
Los críticos de esta tecnología citan casos ampliamente conocidos en los que policías de California utilizaron datos de matrículas de forma inapropiada para acosar o vigilar a personas inocentes.
Según reportó CalMatters el año pasado, agentes policiales en California han violado repetidamente una ley estatal de 11 años que prohíbe compartir estos datos con autoridades federales y entidades fuera del estado.
Además, 404 Media informó que un policía de Texas utilizó una base de datos nacional de matrículas para intentar localizar a una mujer que había abortado. El caso despertó preocupaciones de que estados conservadores donde el aborto está penalizado pudieran acceder a los datos de California para rastrear pacientes o proveedores de servicios médicos.
La propuesta de Cervantes limitaría generalmente a 30 días el período durante el cual las agencias pueden conservar datos de matrículas, salvo cuando estén relacionados con una investigación activa o con búsquedas de personas desaparecidas.
También establecería restricciones sobre quién puede acceder a la información e impondría requisitos de capacitación y mecanismos para registrar todas las búsquedas realizadas.
Asimismo, los departamentos de policía y oficinas del sheriff tendrían prohibido celebrar contratos con empresas que ofrezcan acceso predeterminado a bases de datos consultables por autoridades federales o policías de otros estados.
Según Tracy Rosenberg, de Oakland Privacy y una de las promotoras de la iniciativa, esta disposición responde a Flock Safety, una destacada empresa del sector que permitió a autoridades federales consultar datos locales de matrículas como parte de un programa piloto.
“Los departamentos de policía se enteraron después de que ocurrió, igual que nosotros”, afirmó Rosenberg. “Y todos dijimos: ‘¿Qué demonios?'”.
Flock Safety no respondió a una solicitud de entrevista de CalMatters. Sin embargo, la empresa afirma en su sitio web que no trabaja con agencias migratorias y que ya canceló sus programas piloto federales. También asegura que las agencias locales mantienen control total sobre la información recopilada.
“Por defecto, el intercambio con agencias federales está desactivado”, afirmó la empresa. “El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no tiene acceso directo a las cámaras, sistemas o datos de Flock”.
Por qué la policía se opone
Al menos 39 agencias policiales y sindicatos de oficiales se oponen al Proyecto de Ley Senatorial 1013. En conjunto, han gastado al menos 5.6 millones de dólares en campañas legislativas desde el año 2000, según la base de datos de CalMatters Digital Democracy.
Las fuerzas del orden sostienen que esta tecnología ha demostrado ser fundamental para resolver delitos.
Sean Thuilliez, jefe de policía de Tustin y presidente de la Asociación de Jefes de Policía de California, señaló que los lectores automáticos ayudaron a exonerar a un hombre inocente. También permitieron identificar a un presunto asesino después de que una mujer fuera asesinada a tiros en mayo en esa ciudad del condado de Orange.
La víctima acababa de declarar contra su exesposo en un caso de orden de restricción, por lo que inicialmente era el principal sospechoso, explicó Thuilliez.
Sin embargo, gracias a los 102 lectores de placas instalados en Tustin, ocho de ellos de Flock Safety, los investigadores descartaron rápidamente al exesposo y lograron detener a su exnovio cerca de la frontera con México. Actualmente enfrenta cargos de homicidio en primer grado.
“Es tecnología combinada con un buen trabajo de investigación”, dijo. “En un solo fin de semana pudimos arrestar al sospechoso”.
El Departamento de Policía de Berkeley reportó resultados similares después de instalar 52 cámaras de Flock Safety el año pasado. El informe presentado al Ayuntamiento de Berkeley, el departamento indicó que los lectores de placas fueron utilizados en 121 investigaciones, contribuyeron a 58 arrestos y permitieron recuperar 37 vehículos robados.
Además, la tasa de resolución de robos aumentó del 34% en 2024 al 49% en 2025, en parte gracias a esta tecnología.
“Esta herramienta ha mejorado fundamentalmente la forma en que los agentes patrullan y los detectives investigan delitos”, señala el informe.
Por qué Newsom vetó la ley anterior
Historias de éxito como estas pueden haber influido en la decisión de Newsom de vetar la propuesta del año pasado, que obligaba a eliminar los datos de matrículas después de 60 días.
En su mensaje de veto, el gobernador advirtió que las restricciones para compartir información y la obligación de eliminar datos podrían obstaculizar la resolución de casos antiguos y la búsqueda de personas desaparecidas.
También argumentó que no existían fondos presupuestarios para financiar las auditorías obligatorias contempladas en la iniciativa.
Para responder a esas preocupaciones, el nuevo proyecto permite conservar datos relacionados con personas desaparecidas y condiciona las auditorías estatales a la disponibilidad futura de recursos.
La oficina de Newsom se negó a informar si el gobernador respalda o rechaza la nueva propuesta, que ha avanzado en la Legislatura con oposición únicamente de legisladores republicanos. Actualmente se encuentra en el Comité de Asignaciones de la Asamblea.
Mientras tanto, al menos un legislador republicano ha llevado el debate al Congreso federal.
El representante Thomas Massie, de Kentucky, compartió recientemente una imagen inspirada en la bandera de Gadsden que mostraba una serpiente enrollada alrededor de una cámara junto al mensaje “Don’t Flock Me” (“No me vigilen”).
Massie aseguró que pronto presentará un proyecto de ley para retirar fondos federales a municipios y departamentos policiales que utilicen cámaras de Flock Safety u otras tecnologías similares para vigilar a ciudadanos que respetan la ley.
Rosenberg reconoció la utilidad de estos sistemas para las investigaciones policiales, pero considera que se han vuelto demasiado omnipresentes.
“Existe un equilibrio que debemos encontrar”, afirmó. “Como seres humanos necesitamos algunos espacios libres de cámaras. No queremos estar siendo grabados cada minuto de cada día”.






