Brain scan
A brain scan of a person with Alzheimer’s disease. (Image courtesy of the Keck School of Medicine at USC)

Los recuerdos de niñez de Adhara Maite Pérez Sánchez no son agradables. Desde los primeros días en que asistió a la escuela, la mayoría de los niños se dieron cuenta de que era “diferente”, y entonces comenzaron a burlarse de ella. No la entendían sus compañeros, ni tampoco sus maestros

Lo que pocos imaginaban entonces era que aquella niña tímida, apasionada por las matemáticas y fascinada por el espacio, se convertiría en los siguientes años en una de las mentes más brillantes de México.

Nacida el 28 de agosto de 2011 en Veracruz, Adhara fue diagnosticada a los cuatro años con síndrome de Asperger, una condición dentro del espectro autista. Sus primeros años escolares estuvieron marcados por el aislamiento y el acoso. Según relata la propia joven en entrevistas, era objeto de burlas porque aprendía de manera distinta y resolvía ejercicios que parecían demasiado avanzados para su edad.

“Ellos eran malos conmigo, porque yo era muy inteligente y podía resolver dos cuadernos de matemáticas y cálculo”, recordó en una entrevista con Excélsior. “Se siente bien feo, hasta me sacaron de la escuela”.

Su madre, Nayeli Sánchez, observó que algo no encajaba. Mientras algunos profesores consideraban que la niña tenía problemas de adaptación, ella veía a una pequeña capaz de memorizar información compleja, comprender conceptos avanzados y desarrollar habilidades muy por encima de las de otros niños de su edad. La respuesta llegó cuando especialistas recomendaron llevarla al Centro de Atención al Talento (CEDAT), donde identificaron sus altas capacidades intelectuales.

Las pruebas revelaron un coeficiente intelectual de 162, una cifra frecuentemente comparada con la atribuida a figuras como Albert Einstein y Stephen Hawking. A partir de entonces, la historia de Adhara dio un giro radical.

Libre de un sistema que no respondía a sus necesidades educativas, comenzó un recorrido académico acelerado que llamó la atención dentro y fuera de México. Terminó la primaria a los cinco años, la secundaria alrededor de los seis y medio y concluyó el bachillerato pocos años después, cuando la mayoría de los niños apenas cursaban los primeros grados de educación básica.

Desde muy joven ingresó a estudios universitarios. Cursó programas relacionados con Ingeniería en Sistemas y Ingeniería Industrial con especialización en Matemáticas, una trayectoria poco común incluso para estudiantes adultos. Más tarde continuó su formación de posgrado y, de acuerdo con diversas fuentes, se convirtió en una de las personas más jóvenes de México en obtener una maestría.

Sin embargo, detrás de los titulares sobre su inteligencia existe una historia más humana.

Quienes la conocen cuentan que, además de las ecuaciones y la ciencia, Adhara pasaba horas observando el cielo. Su fascinación por el universo comenzó desde niña. En una entrevista describió su interés por los agujeros negros y por los misterios del cosmos, una curiosidad que con el tiempo se transformó en una meta de vida.

Mientras otras niñas llenaban sus habitaciones con personajes de moda, ella colocaba pósteres de astronautas. Entre sus juguetes favoritos había muñecas vestidas con trajes espaciales. “Me gusta mucho el espacio”, explicó entonces. “Más que las princesas”.

Esa pasión la llevó a fijarse una meta que todavía persigue: convertirse en astronauta.

A lo largo de los años, Adhara ha expresado públicamente su deseo de colaborar con la NASA, estudiar astrofísica y participar algún día en misiones espaciales. En varias entrevistas ha señalado que sueña con contribuir a la exploración de Marte, un objetivo que para muchos parecería inalcanzable, pero que en su caso encaja perfectamente con una trayectoria marcada por desafíos superados y metas cumplidas antes de tiempo.

Su historia también ha servido para abrir una conversación más amplia sobre la atención a niños con altas capacidades intelectuales y sobre los obstáculos que enfrentan los estudiantes neurodivergentes dentro de sistemas educativos que no siempre están preparados para identificarlos y apoyarlos.

En 2021, el Senado de México reconoció sus logros académicos excepcionales, consolidando una fama que ya había trascendido las fronteras del país. Pero más allá de los premios, las conferencias y los reconocimientos, quizá la mayor lección de Adhara sea otra.

Durante años fue la niña que algunos compañeros veían como extraña. Hoy es una joven que inspira a miles de estudiantes.

Su historia demuestra que, en ocasiones, el problema no es ser diferente. El problema es que la sociedad tarde demasiado en reconocer el valor de esa diferencia. Y mientras muchos siguen mirando al suelo, Adhara continúa mirando hacia arriba, hacia las estrellas que algún día espera alcanzar.