City launches enforcement crackdown to clean up Central Library encampments, drug activity
Biblioteca Central de San Diego. (Foto de archivo cortesía de la Ciudad de San Diego).

Los líderes de San Diego están reforzando sus esfuerzos para combatir la actividad relacionada con drogas, la violencia, los campamentos de personas sin hogar y la permanencia indebida que durante años han afectado a la Biblioteca Central de la ciudad.

De acuerdo con documentos públicos obtenidos por Times of San Diego, agentes del Departamento de Policía de San Diego y representantes del distrito comercial cercano han puesto en marcha una campaña de cumplimiento de cuatro semanas para desalojar los campamentos instalados en los alrededores de la biblioteca.

Mientras tanto, los bibliotecarios llevan más de un año aplicando una política más estricta contra los usuarios que infringen la ley o violan las normas dentro del emblemático edificio.

Las suspensiones impuestas a usuarios aumentaron casi un 70% en 2025 en comparación con el año anterior. Sin embargo, todo indica que la cifra disminuirá en 2026 debido a los recortes presupuestales que han reducido la seguridad en la instalación.

La División de Policía de Vecindarios (Neighborhood Policing Division) inició el operativo el 24 de agosto. El plan contempla desalojar los campamentos durante las primeras horas de la mañana y posteriormente limpiar las banquetas que rodean la Biblioteca Central.

“Hemos estado enfrentando problemas importantes en esta zona relacionados con parafernalia de drogas, desechos humanos y otras condiciones similares, por lo que el objetivo es combinar las acciones de cumplimiento temprano por la mañana con la limpieza inmediata de las banquetas circundantes”, escribió Franklin Coopersmith, director del Departamento de Servicios Ambientales de la ciudad, en un correo electrónico fechado el 18 de agosto.

Según explicó el funcionario, las labores continuarán diariamente durante cuatro semanas y serán reevaluadas el 18 de septiembre “para determinar si la combinación de medidas constantes de cumplimiento y limpieza temprana está teniendo algún impacto”.

Seguridad reducida por recortes presupuestales

El nuevo esfuerzo ocurre mientras bibliotecarios y personal de seguridad aseguran sentirse rebasados por la actividad que ocurre dentro y fuera del inmueble.

“Con las reducciones presupuestales tuvimos que disminuir la seguridad en la Biblioteca Central en tres guardias y pasar de dos guardias a solo uno durante las horas en que el edificio permanece cerrado”, escribió la directora de Bibliotecas, Misty Jones, en un correo electrónico dirigido a un representante comunitario de East Village de la oficina del alcalde Todd Gloria.

“Durante el horario de servicio informamos a las personas que no pueden permanecer en el lugar porque tenemos una escuela dentro del edificio, pero una vez que cerramos salen en grandes cantidades y es imposible, además de inseguro, que un solo guardia intente hacer que se retiren. Y cuando abandonan la propiedad simplemente se trasladan a la banqueta exterior que rodea el patio”, agregó.

Residentes denuncian violencia, sobredosis y consumo de drogas

Los funcionarios municipales no son los únicos que han pedido una intervención más contundente.

Residentes, comerciantes y administradores de E3 Civic High, una escuela secundaria autónoma ubicada dentro de la Biblioteca Central, han enviado reiteradas quejas a la oficina del alcalde sobre las condiciones que rodean al edificio.

“Vivir cerca de la Biblioteca Central era algo que emocionaba”, escribió un residente en un mensaje enviado a las autoridades municipales el 22 de agosto.

“Debería ser uno de los mejores recursos públicos de nuestro vecindario. En cambio, después de estar cerca cuando ocurrieron dos asesinatos, presenciar violencia a plena vista, múltiples sobredosis, actividad constante relacionada con drogas y conductas cada vez más perturbadoras, muchos vecinos ahora tienen miedo de utilizar la biblioteca o incluso caminar por sus alrededores. Eso debería preocupar a todos los líderes que reciben este correo electrónico”.

Otro residente expresó preocupaciones similares en una comunicación enviada al concejal Stephen Whitburn.

“El consumo abierto de drogas, la micción y defecación en espacios públicos, así como los campamentos en la plaza y en las banquetas circundantes, son condiciones recurrentes con las que residentes y usuarios de la biblioteca deben lidiar todos los días”, escribió el vecino.

“Entiendo que la falta de vivienda y las adicciones son problemas complejos que requieren algo más que medidas de cumplimiento. Pero eso no puede significar permitir que esta importante instalación pública se convierta rutinariamente en un lugar inseguro e insalubre”.

Más suspensiones dentro de la biblioteca

En medio de las quejas y los recortes presupuestales, los empleados de la biblioteca también han endurecido la aplicación de las reglas dentro del edificio.

Datos de la ciudad muestran que las suspensiones impuestas a usuarios pasaron de 262 en 2024 a 445 en 2025.

A raíz de ese aumento, el Departamento de Bibliotecas adoptó nuevas directrices para que los bibliotecarios determinen cuándo suspender a un usuario.

Las infracciones ahora deben clasificarse en tres categorías:

  • Graves, que incluyen amenazas inmediatas a la seguridad pública.
  • Moderadas, aquellas que obstaculizan significativamente el uso y disfrute de las instalaciones por parte de otros usuarios.
  • Menores, relacionadas con faltas de menor impacto.

La ciudad promete mantener la vigilancia

Nicole Darling, directora de Comunicaciones de la ciudad, aseguró que tanto la administración municipal como la policía trabajan para garantizar que la biblioteca y sus alrededores sean seguros para todos.

“Tomamos estas quejas muy en serio, y garantizar que los espacios públicos compartidos como bibliotecas, parques, centros recreativos y áreas abiertas estén limpios y sean seguros es una prioridad para la División de Policía de Vecindarios y para el Departamento de Servicios Ambientales”, escribió Darling en un correo electrónico enviado a Times of San Diego.

“Continuaremos evaluando y supervisando el área alrededor de la Biblioteca Central y seguiremos atendiendo cualquier actividad criminal o condición insalubre según sea necesario para garantizar que este lugar sea limpio, seguro y libre de delitos para todos”.