
¿Fuegos artificiales o drones? ¿Cuál terminará imponiéndose?
¿Tiene que ser uno u otro? ¿O pueden coexistir e incluso funcionar juntos?
Debido a la contaminación ambiental, el ruido y las luces que alteran a las mascotas y la fauna silvestre, los fuegos artificiales han ido perdiendo popularidad gradualmente en San Diego y en otras regiones.
En contraste, los drones parecen estar reemplazando poco a poco a la pirotecnia durante las celebraciones del 4 de Julio y otros eventos. Para muchos, los espectáculos con drones representan una alternativa más amigable con el medio ambiente y menos invasiva para las comunidades.
Sin embargo, la tecnología de drones sigue siendo más costosa y menos versátil que los fuegos artificiales tradicionales, que por su propia naturaleza —con luces brillantes y fuertes explosiones— ofrecen un espectáculo más llamativo y dramático que las exhibiciones sincronizadas de drones que dibujan figuras y símbolos patrióticos en el cielo.
Para analizar las diferencias entre la pirotecnia y los drones, sus ventajas y desventajas, así como la posibilidad de utilizarlos conjuntamente, Times of San Diego conversó con el pionero de la pirotecnia H.P. “Sandy” Purdon y con Jeff Stein, fundador de Drone Studios.
La pregunta fue directa: ¿los drones reemplazarán a los fuegos artificiales o el futuro será una combinación de ambos?
Purdon es fundador y productor ejecutivo del espectáculo de fuegos artificiales Big Bay Boom del Puerto de San Diego. Considerado el show pirotécnico más grande de la Costa Oeste, Big Bay Boom se lanza desde distintos puntos de la Bahía de San Diego sincronizado con música.
Por su parte, Stein ha realizado más de 500 proyectos comerciales exitosos con drones desde 2016, incluyendo documentales, festivales musicales, transmisiones en vivo, anuncios automotrices, bienes raíces y campañas promocionales.
Ambos especialistas tienen opiniones distintas sobre si los drones y los fuegos artificiales podrán integrarse algún día o si la tecnología terminará desplazando a la pirotecnia.
Purdon afirmó que la posibilidad de que ambos sistemas cooperen o se fusionen “depende de la tecnología de los drones”. También cuestionó la idea de que los drones sean significativamente menos perjudiciales para el medio ambiente, argumentando que su uso a gran escala ha generado “problemas ambientales considerables”.
Al señalar que los drones son básicamente “máquinas conectadas a satélites que contienen metales y materiales exóticos”, explicó que la limitada duración de sus baterías hace que los espectáculos duren menos que los fuegos artificiales, generalmente “menos de 15 minutos”.
Además, agregó: “Después de lanzarlos, también puede ser difícil mantener el control en espacios extensos”.
Sobre la posibilidad de combinar drones y fuegos artificiales, respondió: “Está por verse”.
Stein señaló que no está en contra de los fuegos artificiales y se mostró más abierto que Purdon a la idea de una futura integración entre ambas tecnologías.
“Me encantan los fuegos artificiales, pero creo que los drones pueden crear más variedad y diversidad en los espectáculos aéreos”, comentó. No obstante, advirtió que ambos métodos conllevan riesgos en zonas con alto peligro de incendios.
Defendió los espectáculos con drones como una opción de menor riesgo en cuanto a contaminación, argumentando que los realizados sobre cuerpos de agua son “bastante seguros desde el punto de vista ambiental”.
Stein también considera que la combinación de ambas tecnologías podría generar resultados espectaculares.
“Ya se han utilizado juntas”, dijo. “Pero hasta ahora ha sido algo poco común entre las empresas que organizan estos eventos”.
Por su parte, Purdon opinó que los espectáculos con drones pueden ser “algo aburridos de ver” y sugirió que podrían ser más peligrosos de lo que generalmente se piensa.
“Los drones pueden perder conexión y caer a tierra”, advirtió.
El creador de Big Bay Boom también destacó que los espectáculos pirotécnicos en la bahía se realizan sobre aguas de aproximadamente 45 pies de profundidad. Añadió que su empresa envía buzos durante todo el día siguiente al evento para recuperar cualquier residuo que pudiera haber quedado tras el espectáculo.
Purdon concluyó: “Creo que los drones terminarán formando parte de la ecuación. Pero no creo que sea posible dejar atrás los fuegos artificiales. Se necesita el estruendo, las chispas y el espectáculo de luces. Si eliminas los fuegos artificiales, pierdes ese efecto de asombro que los drones no pueden ofrecer”.
Stein sugirió que los láseres podrían convertirse en una tercera alternativa que eventualmente se combine con drones y fuegos artificiales para crear espectáculos aún más impactantes.
“Incorporar láseres podría ser otra innovación para los espectáculos sincronizados con drones”, afirmó, aunque señaló que su uso implica obtener permisos y exenciones especiales de la Administración Federal de Aviación (FAA).
Respecto a la posibilidad de unir drones y fuegos artificiales, concluyó:
“Pueden complementarse. Los espectáculos con drones son animaciones aéreas, una especie de película corta en el cielo desarrollada por fases. Ambos tienen su lugar”.






