La gira Perfecth arranca el 1 de mayo en San Diego, en el Viejas Arena, con Pixies y Wheelchair Sports Camp. (Foto: Mixar López)

Hay noches que solo existen porque otro las recuerda por mí.

11 de mayo de 2014. Lazerfest, Des Moines, Wells Fargo Arena. The Offspring y Queens of the Stone Age cerraban el cartel.

Compré dos boletos: uno para mí, otro para un chico de quince años. Se llama David Hernández. Le puse QOTSA. Le entró.

A David lo conocí en la iglesia. También trabajamos juntos en una empresa de alimentos para perros y gatos, huesos de muchos sabores y repostería para los perritos.

La primera vez que los oí fue en Tijuana. 1998. Yo tenía quince años. Mis papás me mandaron de Guerrero a Tijuana a acompañar a un fulano que buscaba a su hermano extraviado. Al llegar a la frontera, encendí el radio buscando estaciones. 91X, la estación de rock de San Diego. Ese año acababan de sacar su primer disco, el 22 de septiembre. Lo que oí fue Regular John, fue Mexicola. Guitarras como el viento del desierto: secas, calientes, sin explicarte nada.

A muchos de mis héroes los conocí en estaciones como KROQ. Pero Josh Homme sigue ahí. Mark Lanegan ya no está. Pero de los vivos, el único que sigue sacando discos, rompiendo y armando, es Homme.

Recuerdo todo el festival. Lo de Offspring fue monumental. Y la entrada de la alineación: Homme en la voz y la guitarra, Van Leeuwen en la otra guitarra, Fertita en guitarra y teclados, Shuman en el bajo, Theodore en la batería.

Pero lo demás no. El tramo de QOTSA, en mi cabeza, está en negro. Sí, tomé de más. Me embrutecí. Tuve un blackout. Las cosas como son. Lo bueno fue que no hice nada indebido, nada malo: David estaba conmigo, me cuidó, pidió un Uber y llegamos a casa con bien. Dice que lo disfruté enormemente, que fue un día maravilloso para mí. Sí tengo flashes de cuando me recibió en el escenario, pero nada más. Tengo fotos.

Pero David me lo contó todo. Me recordó exactamente lo que hice: que hice slam con el público, que estaba hasta enfrente, que me subieron, que Josh me recibió, me abrazó y me regresó hacia el público. Todo fue algo hermoso. Le creo.

Esa noche sonaron once canciones: Feel Good Hit of the Summer, You Think I Ain’t Worth a Dollar, but I Feel Like a Millionaire, No One Knows, la del locutor en español, y luego el corazón Clockwork: My God Is the Sun, Smooth Sailing, Little Sister, If I Had a Tail, I Sat by the Ocean. Después Sick, Sick, Sick, Go With the Flow, y cerraron con A Song for the Dead. Sin bis.

El locutor en español que suena al final de No One Knows era una de esas voces del dial que yo movía en Tijuana. Me reí porque yo conocía esa voz.

Mi memoria está rota, y él, con la suya, me ayudó a recoger y pegar los pedazos. Estoy reconstruyendo la memoria pegando los recuerdos con este disco y la gran tradición japonesa. Yo, que cuento noches ajenas, tuve que pedirle prestada la mía a David.

Doce años después.

Josh Homme no cree en la perfección. Por eso le puso a su disco nuevo un nombre mal a propósito: Perfecth. Es la palabra “perfect” a la que le salió una “h” de más. Dijo: “Nada es perfecto, pero todo parece bastante ‘perfecth'”. Eso es el kintsugi.

La inspiración del disco viene del kintsugi, no como metáfora. Y el disco mismo se rompió una vez: Michael Shuman contó que grabaron casi todo y de pronto Josh preguntó: “¿Esto es lo correcto?”. Volvieron a grabar, añadieron Phantom Limb y quedó todo “pegado”. “Esa canción volvió a unirlo todo”. Un disco sobre el kintsugi, que él mismo pasó por el kintsugi. Yo no creo que sea casualidad.

Perfecth no es Songs for the Deaf. Y no tiene por qué serlo. Las guitarras bajaron el volumen.

Yo ya lo escuché dos veces, y encuentro esto: este disco es la continuación de …Like Clockwork. Los dos discos que siguieron, Villains e In Times New Roman, no siguieron esa ruta. Después de la pausa, se perdieron, exploraron otras cosas. Ahora regresan al camino que estaban pavimentando con Clockwork. Perfecth es el siguiente acto de ese disco.

It’s Only Love tiene ruido de tren. Homme canta “I throw myself upon the tracks”. Insignificant Other es el corazón del disco. Yo oigo a Bowie: no el de Ziggy, el de Station to Station, frío, temblando. Uncut oyó a Queens canalizando a los Stones, con el falsete más siniestro de Homme en un desaire delicioso y cruel. Sunday es más claro: la que le escribió a Iggy Pop en 2016 y ahora recuperó para sí. Rolling Stone: “Homme usa su mejor voz de Bowie, sobre una pieza serpenteante al estilo Iggy Pop”. Es Homme parándose un rato junto al lugar vacío que dejó Bowie, y luego alejándose. Kerrang! dijo que Where The Goth Girls At? “evoca al David Bowie de los ochenta”. CLASH oyó un festín de rock y desenfreno guiado por el bajo.

Run Away From the Mob cierra el disco. Homme la grabó en 2013 con Dave Grohl en la batería y no la terminó hasta ahora: dice que no estaba calificado para terminarla. Es una carta, la última, para su hijo mayor: si estás leyendo esto, todo salió mal, y esto es lo que tienes que hacer. El final es el sonido de un padre parado detrás de su hijo.

Encuentro a David Bowie. Todos sabemos que Josh lo ama y lo idolatra.

Homme lo dijo: este disco habla del amor. “Cada canción suena como si viniera de un mundo distinto, y eso es a propósito, porque intenta unir todo eso en torno al amor, el deseo, la estupidez, y la sabiduría que sin querer sale de todo ello”.

Antes escribía desierto, pastillas, noche, máquinas. Ahora escribe: me rompí, estoy reparándome. Mojo: “el disco que debería hacer una banda de rock de treinta años que todavía sigue buscando”. Treinta años. Homme tiene cincuenta y tres.

MOJO le puso cuatro estrellas y lo llamó más valiente y mejor que In Times New Roman. Uncut lo llamó rock de todos los tiempos. musicOMH dijo el mejor disco de QOTSA en bastante tiempo. RIFF oyó un paso bluesero con filo Bowie y falsete íntimo.

Record Collector le puso cinco estrellas y lo archivó junto a sus clásicos. Sí, incluso junto a Songs for the Deaf. GQ oyó desamor, cambio y la extraña belleza de soltar. SPIN oyó que Homme bajó los controles a los setenta y los arrancó de cuajo. La crítica oyó el volumen bajo y el ánimo dolido, y tiene razón, pero no nombró lo que yo oigo: que este disco retoma el camino de …Like Clockwork.

Como artista, admite qué escucha. Como compositor, escribe amor, deseo, estupidez y la sabiduría que sin querer sale de todo ello. Como músico, bajó el volumen. Y como hombre que ha sido esposo y es padre, canta desde las ruinas del disco anterior, el matrimonio roto y la salud rota, y en vez de fingir que nunca se rompió, le mete el oro. Es un hombre reparando lo que rompió.

Ahora escribo escuchando Perfecth con una “h” de más. David se acordó por mí de la noche que yo olvidé. Homme con un disco se acordó por mí de muchas cosas que había perdido. La grieta que el oro vuelve más brillante.

La gira Perfecth arranca el 1 de mayo en San Diego, en el Viejas Arena, con Pixies y Wheelchair Sports Camp.

Mixar López, periodista.