Candelario Félix pizca dátiles en su rancho, Candy’s Dates, en el Valle de Coachella. (Foto: Miguel Sánchez/UC ANR).
Mes de la Herencia Hispana
Historias que reflejan la riqueza, diversidad y contribuciones de la comunidad latina en San Diego.

Candelario Félix nunca imaginó que terminaría cultivando dátiles en el Valle de Coachella. Estudió arquitectura y trabajó en la construcción hasta que un amigo de la secundaria, cuya familia se dedicaba a esta actividad, le ofreció una oportunidad que cambiaría el rumbo de su vida.

Candelario Félix pizca dátiles en su rancho, Candy’s Dates, en el Valle de Coachella. Félix, quien antes trabajó en construcción, cultiva dátiles orgánicos en 10 acres y ha participado en programas de UC ANR para mejorar la salud del suelo de sus palmas. 

“Cuando él les compra el negocio a sus padres, me dice: ‘¿Quieres venirte a ayudarme?’”, recordó Félix. “Yo entré a la oficina; era donde necesitaba la ayuda, no afuera”.

Con el tiempo, Félix dejó la oficina y aprendió el oficio detrás de una de las frutas más representativas de la región.

El cultivo del dátil llegó al Valle de Coachella a principios del siglo XX, con variedades provenientes del norte de África y Medio Oriente. El clima cálido y seco permitió que las palmas prosperaran y convirtió al valle en una de las principales regiones productoras de dátiles del país.

Esa tradición continúa en operaciones familiares como Candy’s Dates, donde Félix cultiva dátiles orgánicos en 10 acres y vende directamente al público en mercados de agricultores.

También ha encontrado nuevas formas de presentar este producto tradicional. Entre sus creaciones se encuentran los dátiles sazonados con chile, una combinación inspirada en la popular forma de preparar frutas como el mango y la piña.

Una persona recolecta dátiles maduros directamente de las palmas durante la temporada de cosecha. Fotografía: Miguel Sánchez

Sin embargo, cultivar en el desierto implica enfrentar temperaturas extremas y otros desafíos climáticos. Para proteger la salud del suelo y de sus palmas, Félix buscó la orientación de Ana Reséndiz, especialista en educación comunitaria del programa de Agricultura Climáticamente Inteligente de UC ANR.

Reséndiz lo conectó con el programa Healthy Soils, que brinda apoyo para implementar prácticas agrícolas que favorecen la salud del suelo.

“Su proyecto incluye la aplicación de composta orgánica durante tres años y de mantillo durante tres años”, explicó Reséndiz. “Eso ayuda a evitar que el suelo alcance temperaturas extremas que puedan afectar la zona de las raíces de la palma”.

Los años 2022 y 2023 fueron especialmente difíciles para la operación de Félix debido a pérdidas relacionadas con el clima. Por medio de Reséndiz, también conoció el programa CUSP, que proporciona asistencia económica a pequeños agricultores que enfrentan dificultades.

“Si ella no me dice, yo no me doy cuenta de ese programa”, señaló Félix.

Su experiencia muestra cómo el acceso a información, asesoría técnica y programas de apoyo puede ayudar a los pequeños productores a superar desafíos y mantener vivas las tradiciones agrícolas del Valle de Coachella.

Para Félix, esa labor adquiere un significado especial durante el Mes de la Herencia Hispana.

“Todo el tiempo me ha gustado la herencia hispana, para que vean todos los demás que sí se puede”, afirmó.

Reséndiz destacó que ofrecer información en español también es esencial para que más agricultores puedan acceder a los recursos disponibles.   “Reconozco de primera mano la importancia de que existan espacios para celebrar lo que nos une”, dijo. “Que haya espacios donde los agricultores se sientan cómodos de hablar en su idioma”.  

Mira la videoentrevista de Candelario Félix.