Mes de la Herencia Hispana
Historias que reflejan la riqueza, diversidad y contribuciones de la comunidad latina en San Diego.
Natalie J. Levy, asesora de Salud del Suelo y Materiales Orgánicos de UC ANR, guía un recorrido por los proyectos de investigación del Centro de Investigación y Extensión de la Costa Sur en Irvine. Foto Cortesía Natalie J. Levy

En el marco de Mujeres en la Agricultura y el Mes de la Herencia Hispana 2026, tres profesionales de UC ANR muestran cómo la identidad cultural puede enriquecer la investigación, la agricultura y los recursos naturales de California.

La conexión con la tierra puede comenzar en un rancho familiar, en una casa rodeada de vegetación o en las tradiciones de una familia que construye su vida entre dos culturas.

Para Natalie J. Levy, Beatriz Nobua-Behrmann y Gabriella Guzmán, las raíces culturales forman parte de su identidad, pero también de la manera en que entienden la ciencia y ponen sus conocimientos al servicio de las comunidades.

Desde la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California (UC ANR), las tres contribuyen a diferentes áreas de investigación: la salud del suelo y la conservación del agua, la silvicultura urbana y el manejo de los recursos naturales, y el estudio del comportamiento de las ratas en distintos entornos.

Sus historias reflejan la diversidad de las mujeres latinas que trabajan en la agricultura, la ciencia y los recursos naturales. También muestran cómo los recuerdos familiares, el idioma y las tradiciones pueden acompañar y enriquecer una trayectoria profesional.


Ciencia con raíces mexicanas

Mucho antes de que Natalie J. Levy dedicara su carrera al estudio del suelo y los recursos naturales, la tierra ya formaba parte de su historia.

De raíces mexicanas, Levy creció escuchando historias sobre su familia y el rancho que sus abuelos tuvieron en el Valle Imperial. Su familia también es dueña de tierras de cultivo en Mexicali, que originalmente pertenecieron a su bisabuela y que después pasaron a su nana Juanita, quien hoy tiene 91 años.

Actualmente, esa conexión con la tierra se refleja en su trabajo como asesora de Salud del Suelo y Manejo de Materiales Orgánicos de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California.

Levy trabaja con productores, profesionales del paisaje y comunidades de los condados de Los Ángeles, Orange y San Diego para encontrar soluciones que mejoren la salud del suelo, conserven el agua y ayuden a crear espacios más resilientes.

Su trayectoria profesional la ha llevado de la nutrición a la conservación del agua y, posteriormente, a la salud del suelo. Estudió en UC Berkeley y continuó su formación en Louisiana State University, donde obtuvo una maestría y un doctorado.

Antes de asumir su puesto actual, trabajó como especialista en conservación del agua de la Extensión Cooperativa de UC en el condado de Orange.

Actualmente, en el Centro de Investigación y Extensión de la Costa Sur de UC ANR, en Irvine, participa en estudios sobre materiales orgánicos, mantillos, plantas adaptadas al clima de California y estrategias de riego que buscan conservar agua y mejorar la salud del suelo.

Para Levy, la investigación adquiere mayor valor cuando puede convertirse en información útil para las comunidades.

Durante el Mes de la Herencia Hispana, su historia también refleja cómo la ciencia y la herencia familiar pueden encontrarse. Las historias de sus padres, sus abuelos y el rancho familiar en el Valle Imperial forman parte de una conexión con la tierra que Levy conserva hasta hoy.

Para ella, esa herencia está profundamente ligada a los recuerdos de su niñez.

“Para mí, mi herencia hispana está arraigada en la nostalgia de mi niñez: desde el cálido aroma de las tortillas hechas a mano de mi nana hasta la textura de la tierra en el rancho de mi familia en Mexicali”, dijo Levy.

“Jugar en esos campos de niña sembró las semillas de mi identidad. Mantener mis raíces firmemente ligadas a esa tierra a lo largo de los años ha moldeado quien soy hoy, alimentando una pasión de toda la vida por la agricultura y los sistemas alimentarios”.

Para Natalie J. Levy, esas raíces mexicanas continúan creciendo a través de su trabajo, la ciencia y su compromiso con el cuidado de la tierra.

Mientras Levy encontró en la historia agrícola de su familia una conexión con el suelo, Beatriz Nobua-Behrmann descubrió su vocación científica entre la vegetación, los animales y los insectos que rodeaban una casa familiar en Argentina.

Raíces argentinas y ciencia al servicio de la comunidad

Entre árboles urbanos, insectos y comunidades que buscan soluciones a problemas ambientales, Beatriz Nobua-Behrmann ha encontrado una manera de unir su vocación científica con su deseo de ayudar a las personas.

Investigadora revisa un sycamore
Beatriz Nobua-Behrmann, asesora de Silvicultura Urbana y Recursos Naturales de UC ANR, inspecciona un sicómoro de California para evaluar su estado de salud. Foto Cortesía Beatriz Nobua-Behrmann

La científica argentina es asesora de Silvicultura Urbana y Recursos Naturales de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California y forma parte del Centro de Investigación y Extensión de la Costa Sur de UC ANR, en Irvine.

Desde allí desarrolla investigaciones y comparte información científica para apoyar el cuidado de los árboles urbanos y el manejo de los recursos naturales.

Para Nobua-Behrmann, la ciencia adquiere verdadero sentido cuando permite atender las necesidades concretas de una comunidad. Como bióloga especializada en ecología, valora poder orientar a quienes manejan árboles, explicar la ciencia detrás de una recomendación y ayudar a controlar plagas.

“Con este trabajo nunca me pregunto por qué estoy haciendo esto”, explicó. “Siento que lo que hago es importante, que está ayudando a alguien, y lo veo”.

El interés de Beatriz Nobua-Behrmann por la biología comenzó durante su infancia en Buenos Aires. Aunque creció en una gran ciudad, pasaba tiempo con su familia en una casa ubicada en el Tigre, en el delta del río Paraná.

La propiedad no tenía electricidad ni agua corriente y estaba rodeada de vegetación, animales e insectos. Allí desarrolló una profunda curiosidad por la naturaleza.

“Siempre me gustó la vida al aire libre, los bichos y las plantas”, recordó.

Aquellas experiencias la llevaron a estudiar biología y especializarse en ecología. Desde entonces, su interés se ha centrado en comprender las relaciones entre los seres vivos y el ambiente y en aplicar ese conocimiento para resolver problemas reales.

Su identidad argentina permanece presente en su vida cotidiana: en el español que habla con sus hijos, en la música que escucha, en las comidas que prepara y en la tradición de tomar mate.

Nobua-Behrmann y su esposo decidieron hablarles en español a sus dos hijos para que pudieran comunicarse con sus abuelos, tíos y primos. Gracias a ese esfuerzo, ambos son bilingües y mantienen una conexión cercana con su familia y su cultura.

En su hogar también se escucha rock nacional argentino y folclore, con artistas como Charly García, Luis Alberto Spinetta, Soda Stereo y Dúo Coplanacu.

Desde aquella casa rodeada de naturaleza en el delta del Tigre hasta su trabajo actual en el sur de California, Nobua-Behrmann ha mantenido una misma motivación: comprender el mundo natural y utilizar la ciencia para mejorar la vida de las personas.

Su trayectoria muestra que la herencia hispana no es solamente un recuerdo del país de origen. Es una identidad viva que se expresa en el idioma, las tradiciones familiares y el compromiso de contribuir a la comunidad.

La identidad también ocupa un lugar central en la historia de Gabriella Guzmán. Como hija de inmigrantes mexicanos, ha aprendido a reconocer que crecer entre dos culturas no significa estar dividida, sino contar con dos mundos que fortalecen su perspectiva.

Dos mundos que enriquecen una identidad

Para Gabriella Guzmán, ser hispana e hija de inmigrantes mexicanos no es solamente parte de su identidad. Es una responsabilidad que lleva con orgullo.

Guzmán es investigadora asociada de UC ANR y contribuye a una investigación sobre el comportamiento de las ratas en distintos entornos. Su trabajo combina la investigación científica con el servicio a la comunidad y con su propia experiencia de haber crecido entre dos culturas.

Una comunidad que representar

“Ser hispana, ser una hija de padres inmigrantes mexicanos, es un orgullo profundo y también una responsabilidad”, señaló Guzmán.

“Es saber que mi identidad no solo me pertenece a mí; represento a una comunidad, una comunidad resistente, trabajadora, llena de imaginación y mucho orgullo”.

Durante el Mes de la Herencia Hispana, Guzmán piensa especialmente en la fortaleza de esa comunidad. Una comunidad que, dice, sabe unirse para apoyarse y protegerse mutuamente. Esa solidaridad, agrega, también puede extenderse hacia otros grupos en momentos difíciles.

Ni de aquí ni de allá. Crecer entre dos culturas trae consigo una frase conocida para muchas personas: “ni de aquí ni de allá”.
Guzmán, hija de inmigrantes, ha aprendido a interpretarla de otra manera. “Estoy aprendiendo que esto no significa ser incompleta; significa tener dos mundos que me moldean y enriquecen”, dijo.

Guzmán mantiene vivo su vínculo con México a través de acciones cotidianas. Habla español con su familia, lee en español y disfruta de música y programas en ese idioma.

También busca oportunidades para usar el español en su trabajo y conectar con personas que comparten experiencias e identidades similares. Las tradiciones familiares refuerzan esa conexión, y la comida ocupa un lugar especial entre ellas.

Para Guzmán, los alimentos y las recetas familiares son más que una costumbre: son un recordatorio de la innovación, la resistencia y el cariño presentes en su cultura.

Compartir la herencia. A través de las historias, la música, el arte, la comida, el fútbol y otras costumbres, Guzmán busca mantener vivas sus raíces y, al mismo tiempo, acercar a otras personas a la riqueza de la cultura hispana. Para ella, pertenecer a dos mundos no significa elegir entre ellos. Significa reconocer que ambos forman parte de quien es y de la manera en que se relaciona con su comunidad.

Mujeres que transforman el conocimiento en servicio

Las trayectorias de Levy, Nobua-Behrmann y Guzmán muestran que no existe una sola manera de ser mujer latina en la ciencia, la agricultura o los recursos naturales. Sus campos de trabajo son diferentes, pero las tres convierten el conocimiento en una herramienta de servicio: Levy trabaja con productores y comunidades para mejorar la salud del suelo y conservar el agua; Nobua-Behrmann ayuda a proteger los árboles urbanos y a manejar los recursos naturales; y Guzmán contribuye a la investigación para comprender problemas presentes en distintos entornos.

Sus historias también muestran que la herencia hispana no permanece únicamente en el pasado. Está presente en el idioma, los recuerdos familiares, la comida, la música, las tradiciones y la manera en que cada una se relaciona con la comunidad.

En 2026, reconocer sus contribuciones permite ampliar la representación de las mujeres latinas en la agricultura y la ciencia, y mostrar a las nuevas generaciones que sus raíces, experiencias y conocimientos también pueden formar parte de las soluciones que California necesita.

Diana Cervantes es periodista y especialista en comunicación de UC ANR. Su trabajo acerca la ciencia y la información a las comunidades, especialmente a las audiencias de habla hispana.