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El rápido avance del incendio Dove cerca de una ciudad de acceso al Parque Nacional Yosemite sacudió a California tras un verano relativamente tranquilo en materia de incendios forestales, obligando al cierre de carreteras y a la evacuación de cientos de viviendas.
El exbombero del Servicio Forestal de Estados Unidos John Buckley no se sorprendió al ver que el incendio se propagara con rapidez el domingo pasado. Mientras conducía por la zona de las estribaciones centrales de la Sierra ese mismo día, recuerda haberle dicho a su esposa que la vegetación estaba lista para arder.
“Regresamos y ya se estaba quemando cerca de la ciudad de Sonora”, dijo Buckley, ahora director ejecutivo del Central Sierra Environmental Resource Center. “La vegetación está sumamente preparada para incendiarse y solo va a seguir secándose”.
Los bomberos han logrado controlar gran parte del incendio de 226 acres, que Cal Fire sospecha fue provocado por un hombre de 30 años actuando de manera imprudente. Sin embargo, se aproxima una ola de calor y una nueva investigación aporta datos que respaldan una relación intuitiva: cuando aumenta el calor, aumenta el riesgo de incendios.
Todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones o hacer predicciones sobre la temporada de incendios en California. Pero mientras incendios forestales consumen millones de acres en el oeste de Estados Unidos, Canadá y Europa, California destaca por registrar hasta ahora una temporada por debajo del promedio.
Hasta la fecha, alrededor de 4.030 incendios forestales han quemado poco más de 208.000 acres en el estado. Esa cifra se encuentra por debajo del promedio de los últimos cinco años, que ronda los 5.300 incendios y más de 300.000 acres consumidos para esta época del año, según datos de Cal Fire.
Aun así, el jefe de batallón de Cal Fire, David Acuña, evita utilizar la palabra “tranquila”.
“Existe una superstición de que cuando usas palabras como ‘tranquilo’, ‘lento’ o ‘aburrido’ en una estación de bomberos, significa que estás a punto de enfrentarte a un turno extremadamente ocupado”, dijo.
Según John Abatzoglou, profesor de climatología de UC Merced, California se ha beneficiado hasta ahora de condiciones meteorológicas favorables, a pesar de un manto de nieve inferior al promedio y de las altas temperaturas registradas en marzo.
Pero eso podría cambiar pronto.
“Ahora, por supuesto, tenemos una ola de calor a las puertas”, afirmó.
Las oficinas del Servicio Meteorológico Nacional en todo el estado han advertido sobre un fuerte aumento de las temperaturas a partir de esta semana. La oficina de Los Ángeles/Oxnard indicó que las condiciones pasarán a ser “peligrosamente calurosas” para el viernes.
El vínculo entre calor extremo e incendios
La combinación de olas de calor e incendios forestales es una característica común de los incendios en el oeste de Norteamérica, según un estudio reciente liderado por el científico Dmitri Kalashnikov y publicado en la revista Science Advances.
La investigación concluyó que casi la mitad de la superficie quemada durante los meses cálidos entre 2001 y 2024 ocurrió durante una ola de calor o inmediatamente después de ella, especialmente en zonas boscosas.
Las olas de calor, definidas como períodos de al menos tres días consecutivos con temperaturas superiores al percentil 90 histórico, representan menos del 15% de la temporada cálida. Sin embargo, el cambio climático está contribuyendo a que sean cada vez más frecuentes.
Abatzoglou señaló varias razones para esta relación.
Las olas de calor generan condiciones prolongadas que secan la vegetación y la vuelven más inflamable. También provocan noches más cálidas, lo que investigaciones previas han relacionado con un aumento en la intensidad de los incendios durante la noche, eliminando uno de los períodos clave en los que normalmente los bomberos pueden avanzar en las labores de contención.
Además, los investigadores encontraron que las olas de calor pueden favorecer condiciones que generan tormentas eléctricas, una fuente de ignición responsable de algunos de los incendios más grandes en la historia de California.
“Y después de eso, la actividad de incendios despega rápidamente”, señaló Abatzoglou.
El científico aclaró que estos hallazgos no significan que toda ola de calor vaya a provocar necesariamente más incendios. Para ello siguen siendo necesarias fuentes de ignición en el lugar y momento adecuados.
Cómo evitar provocar incendios
Acuña pidió a los californianos extremar precauciones para evitar crear chispas que puedan desencadenar incendios.
Eso incluye:
- Cortar el césped antes de las 10 de la mañana durante los días calurosos.
- Evitar trabajos de jardinería cuando exista una advertencia de bandera roja.
- Asegurar correctamente las cadenas de remolque para que no arrastren sobre el pavimento.
- No estacionar vehículos calientes sobre pasto seco.
California obtuvo asistencia financiera federal para responder al incendio Dove pocas horas después de que comenzara. Sin embargo, continúa una disputa más amplia entre Sacramento y Washington sobre fondos federales para la recuperación tras incendios forestales, incluidos cientos de millones de dólares relacionados con los incendios ocurridos el año pasado en Los Ángeles.
En cuanto a las predicciones para el resto de la temporada, Acuña prefiere ser cauteloso.
“Todo depende de lo que nos traiga el clima”, dijo. “Si tenemos calor, viento y condiciones de bandera roja, ciertamente podría ser un problema. Si tenemos lluvia, eso genera preocupaciones completamente distintas. Nosotros estamos preparados para responder”.
CalMatters es una organización periodística independiente y sin fines de lucro que ofrece información sobre temas que afectan la calidad de vida de los californianos y promueve la rendición de cuentas de los líderes públicos.






