USS Boxer in the Strait of Hormuz
El USS Boxer en el estrecho de Ormuz, en agosto. Foto de la Marina.

Usamos petróleo y sus derivados más de cien veces al día, casi siempre de manera inconsciente. El cepillo de dientes y la pasta dental están hechos de plástico de origen petroquímico. El champú, la cortina de baño y los desodorantes también provienen del petróleo.

Vestimos poliéster y nylon, usamos ropa interior elástica y buena parte del calzado tiene componentes derivados del petróleo.

Nuestros alimentos dependen de fertilizantes fabricados con petróleo, llegan envueltos en plástico y son transportados en camiones que funcionan con diésel: petróleo. Los servicios de reparto usan bicicletas o motocicletas, pero todo lo que entregan viene empacado en plástico: petróleo.

Celulares, computadoras, televisores y controles remotos dependen directamente del petróleo, al igual que las tarjetas de crédito, los envases de lo que compramos y las bolsas plásticas. El material sintético de colchones y almohadas también proviene del petróleo.

La guerra en Irán y la crisis petrolera que provoca aumentarán el costo de la vida de manera inevitable y dolorosa. El petróleo es fundamental para la modernidad. La llamada “despetrolización” es posible, pero será lenta y tortuosa.

En poco más de dos meses este conflicto suspendió el suministro petrolero del Golfo Pérsico, de donde proviene el 20 % del petróleo que consume el mundo. El reciente ataque contra instalaciones de gas licuado en Catar eliminó otro 20 % del suministro mundial de ese combustible.

La guerra continuará. No hay señales visibles de que termine pronto, algo que quedó claro desde el inicio mismo del conflicto. Bombardear una escuela de niñas no parece haber sido un “error”, sino una acción deliberada. Estaba ubicada en una zona militar y ahí estudiaban las hijas de la alta oficialidad iraní. ¿Negociarán esos mandos con Washington y Tel Aviv?

Al comenzar el conflicto, Washington y Tel Aviv asesinaron al ayatolá Alí Jomeini, a su esposa, a la esposa de su hijo y a su nieto. El nuevo líder supremo, el ayatolá Jomeini hijo, no negociará con quienes mataron a su familia.

Por eso afirmo que esta guerra no es negociable. Se peleará hasta que quede el último iraní y la última bala. Y todos sufriremos las consecuencias de esta interminable guerra petrolera.