
Los dos sospechosos adolescentes del tiroteo del lunes en el Centro Islámico de San Diego se conocieron y se radicalizaron en línea, y dejaron un manifiesto que revela un “odio hacia una amplia gama de personas”, informaron las autoridades policiales el martes.
Tres órdenes de registro han revelado 30 armas, incluyendo rifles, pistolas y escopetas, junto con municiones, una ballesta, equipo táctico, dispositivos electrónicos y el manifiesto, como parte de la investigación.
Los sospechosos, de 17 y 18 años, murieron por heridas de bala autoinfligidas tras huir de la escena, pero no antes de presuntamente asesinar a tres víctimas masculinas adultas quienes, según las autoridades, evitaron que más personas fueran asesinadas.
El agente especial a cargo de la oficina del FBI en San Diego, Mark Remily, señaló que el FBI realizará un análisis profundo del manifiesto para determinar qué provocó el ataque.
“En el vehículo que utilizaron también identificamos escritos y varias ideologías que describen creencias religiosas y raciales de cómo debería ser el mundo que ellos imaginaban”, apuntó. “Estos sujetos no discriminaban en su odio”.
Las armas fueron encontradas en dos de las tres viviendas registradas, detalló Remily. Ninguna estaba registrada a nombre de los sospechosos y las autoridades están investigando cómo los adolescentes obtuvieron el armamento.
Mencionó además que las fuerzas del orden ya ejecutaron órdenes de cateo en los dispositivos electrónicos que los sospechosos llevaban consigo al momento del incidente, y están en proceso de obtener órdenes para revisar más dispositivos.
“Y permítanme ser muy claro con cualquiera que piense que puede acabar con el mundo a través de la violencia: están profundamente equivocados”, sentenció Remily. “El FBI, nuestros socios policiales y nuestra comunidad somos mucho más fuertes de lo que piensan, y siempre actuaremos del lado del bien”.
Las autoridades policiales compartieron poca información sobre el sospechoso mayor o su familia. La madre del sospechoso menor reportó inicialmente a su hijo de 17 años como desaparecido y con tendencias suicidas tras haber robado armas y el auto de ella. Eventualmente, aportó detalles que impulsaron a la policía a iniciar una búsqueda masiva de un menor homicida que colaboraba con otro sospechoso.
Tras conocerse en internet, donde se radicalizaron, los dos sospechosos descubrieron que vivían en la misma ciudad y luego establecieron contacto en persona, explicó Remily.
Por el momento, las autoridades no saben si el Centro Islámico de San Diego era un objetivo específico.
“Es muy pronto, todavía estamos revisando los aparatos electrónicos para obtener respuestas”, dijo Remily. “Pero de nuevo, lo que puedo decir es que definitivamente tenían un odio generalizado hacia mucha gente”.
Remily agregó que estaba al tanto de los informes que indican que los sospechosos transmitieron el ataque en vivo, pero comentó que “no hay mucho que (él) pueda decir en este momento”.
El jefe del Departamento de Policía de San Diego (SDPD), Scott Wahl, instó a la ciudadanía a reportar cualquier actividad sospechosa.
“Esto no ocurrió de la noche a la mañana”, concluyó Wahl.






