Mes de la Herencia Hispana
Historias que reflejan la riqueza, diversidad y contribuciones de la comunidad latina en San Diego.
Women of "American Mariachi"
Las mujeres de “American Mariachi” en The Old Globe. Foto de Jim Cox.

En una panadería de Vista, en el norte del condado de San Diego, una persona pide café y pan dulce en español. Detrás, alguien responde una llamada en inglés. En una mesa cercana, una familia comentaba el 3-0 de Chivas contra Pumas de la semana pasada, mientras comparte tamales. No es una escena extraordinaria. Es parte de la rutina de millones de personas en Estados Unidos y una muestra de la mezcla cultural que el Mes de la Herencia Hispana busca reconocer cada año.

Del 15 de septiembre al 15 de octubre, el país celebra a la comunidad Hispana, una conmemoración dedicada a destacar las aportaciones de las comunidades con raíces en América Latina y España. Las fechas no fueron elegidas al azar. El periodo coincide con los aniversarios de independencia de varios países latinoamericanos, entre ellos México, Chile, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

La celebración comenzó en 1968, cuando el presidente Lyndon B. Johnson estableció la Semana de la Herencia Hispana. Dos décadas más tarde, en 1988, el presidente Ronald Reagan amplió la conmemoración a un mes completo. El 15 de septiembre se eligió como punto de partida porque ese día cinco países centroamericanos celebran su independencia.

La historia hispana en Estados Unidos, sin embargo, comenzó mucho antes de que existiera la celebración. También antecede a la fundación del propio país. Comunidades de habla española ya habitaban o exploraban territorios que hoy forman parte de California, Texas, Nuevo México, Arizona y Florida varios siglos antes de que se establecieran las fronteras actuales.

Según la Oficina del Censo, más de 68 millones de hispanos viven actualmente en Estados Unidos, lo que representa cerca de una quinta parte de la población nacional. La mayoría tiene origen mexicano, aunque también existen comunidades numerosas con raíces en Puerto Rico, El Salvador, Cuba, República Dominicana, Guatemala, Colombia, Honduras y otros países de América Latina.

Farm workers laboring in a large green crop field, wearing wide-brimmed hats.
Trabajadores agrícolas laboran en un campo a las afueras de Mendota, en el condado de Fresno, el 12 de julio de 2023. (Foto de archivo de Larry Valenzuela/CalMatters/CatchLight Local)

Esa presencia se observa en espacios que muchas veces pasan desapercibidos por cotidianos. Está en las cuadrillas agrícolas que cosechan productos en el Valle Central de California, en los pequeños restaurantes familiares que abren antes del amanecer, en las aulas universitarias, en hospitales, oficinas públicas y empresas tecnológicas.

También está en la comida, la música y el idioma. En muchos hogares, por ejemplo, es común escuchar conversaciones que pasan de un idioma a otro en cuestión de segundos. Los abuelos hablan en español; los nietos responden en inglés; la conversación sigue sin problema.

La contribución económica de la comunidad latina también ha crecido de forma constante. Estudios recientes calculan que la economía latina en Estados Unidos genera alrededor de 4.4 billones de dólares al año. Además, los hispanos figuran entre los grupos que más negocios nuevos han abierto en las últimas décadas, con presencia en sectores como la construcción, la salud, los servicios, la agricultura y la tecnología.

Las aportaciones alcanzan igualmente la ciencia y la investigación. Entre las figuras más reconocidas se encuentran Ellen Ochoa, la primera astronauta hispana de la NASA, y el químico mexicano Mario Molina, ganador del Premio Nobel por sus estudios sobre la capa de ozono. También destacan científicos como Luis Álvarez y Franklin Chang-Díaz, cuyos trabajos dejaron huella en la física y la exploración espacial.

En el terreno de los derechos civiles, nombres como el de Dolores Huerta siguen ocupando un lugar importante en la historia laboral del país. Sus campañas ayudaron a mejorar las condiciones de miles de trabajadores agrícolas y atrajeron atención nacional hacia problemas que durante años recibieron poca cobertura.

Pero para muchas familias, el Mes de la Herencia Hispana no se vive a través de discursos ni de estadísticas. Se encuentra en espacios mucho más cotidianos.

Un ejemplo está en Escondido, donde cada fin de semana cientos de familias recorren los pasillos del swap meet. Entre puestos de ropa, herramientas, discos, frutas y comida, se escuchan conversaciones que pasan del español al inglés y viceversa. Algunos llegan en busca de una oferta; otros simplemente para encontrarse con amigos o familiares. Mientras unos revisan mercancía o comparan precios, otros hacen fila para comprar elotes, aguas frescas, churros o tacos. Los niños corren entre los puestos con una bolsa de dulces en la mano, mientras los adultos se detienen a saludar a conocidos que no habían visto en semanas.

El equipo creativo de The Taco Truck listo para servir tacos. (Foto: Times of San Diego)

Para muchos residentes, el swap meet es en algo más que un lugar para comprar. Es un punto de encuentro donde conviven personas con raíces en México, El Salvador, Guatemala, Honduras y otros países latinoamericanos. Hay vendedores que llevan décadas instalando sus puestos los fines de semana y familias que crecieron visitando el lugar y ahora regresan con sus propios hijos.

Escenas similares se repiten en barrios y ciudades de todo el país. Una receta transmitida entre generaciones, una celebración comunitaria en el parque, una pequeña tienda familiar o una conversación entre abuelos y nietos en dos idiomas forman parte de una herencia cultural que sigue evolucionando.

En ciudades como San Diego, Los Ángeles, Chicago, Miami o Nueva York, esa herencia forma parte de la rutina diaria. Se percibe en los negocios familiares, en los festivales de barrio, en los salones de clase y en los lugares donde las comunidades se reúnen cada semana. El Mes de la Herencia Hispana ofrece una oportunidad para reconocer esas historias, muchas de las cuales ocurren lejos de los reflectores y forman parte de la vida cotidiana de millones de personas en Estados Unidos.

Alejandro Maciel is the bilingual audience producer and reporter for Tiempos de San Diego and a binational journalist whose career has unfolded in newsrooms and communities on both sides of the border....