
Equipos de rescate y voluntarios retiran escombros un día después de que un terremoto sacudiera Pereira, Colombia, el martes 11 de agosto de 2026. (Foto: Miguel Angel Lopez/AP)
Aura Cecilia Rodríguez Pérez tiene 52 años y se encontraba en su casa de Cali, en un edificio de cuatro pisos, cuando comenzó a sentir que las paredes crujían y que la cama se movía de un lado a otro.
A las 7:34 de la mañana del 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7.4, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, sacudió a Colombia y trajo a la memoria las imágenes que apenas el pasado 24 de junio había vivido el vecino país de Venezuela, que hasta el momento registra más de 6,300 vidas perdidas.
“Mi esposo y mi hijo estaban listos para salir, y yo todavía estaba recostada cuando comenzó un ruido extraño. Después vinieron los gritos y el llanto de los vecinos. Mientras me levantaba, me asomé por la ventana y vi polvo por todas partes. En ese momento te das cuenta de que no hay nada más importante que la vida, que las posesiones materiales no significan nada y que, en cualquier instante, todo puede terminar”, dice con un nudo en la garganta que apenas le permite hablar.
A través de una llamada telefónica, conversamos con Aura para que nos describiera lo que califica como los peores momentos de su vida.
Mientras el temblor parecía prolongarse una eternidad, ella y su familia tomaron las pocas cosas que pudieron y corrieron hacia las escaleras. Cada segundo se sentía interminable. El estruendo parecía venir de todas partes al mismo tiempo.
“Mi esposo y mi hijo iban delante de mí, pero yo me paralicé. No podía moverme. Era como si me hubiera congelado. Sentí que la casa se venía abajo”, recuerda.
La frase todavía pesa en su voz.
“Uno cree que estas cosas les pasan a otras personas. Cuando lo estás viviendo, cuando escuchas cómo cruje el edificio y ves a la gente correr, entiendes lo frágiles que somos”, agrega.
Afortunadamente, la familia Rodríguez no sufrió mayores daños.
Pero no todos corrieron con la misma suerte.
En Manizales, a unas 180 millas de Cali, la situación es mucho más compleja. Existen numerosos reportes de personas desaparecidas y daños estructurales que todavía no han sido completamente cuantificados. Mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación, cientos de familias permanecen a la espera de noticias sobre sus seres queridos.
Hablamos con Aura y con otras personas directamente en Colombia gracias a su vínculo familiar con Andrés Rodríguez, propietario del restaurante Antojitos Colombianos, ubicado en el 2040 de Imperial Avenue. Desde que se conoció la noticia del terremoto, el establecimiento se ha convertido en un punto de encuentro para la solidaridad de la comunidad colombiana en San Diego.
“La comunidad ha respondido de una manera increíble. La gente ha llegado con ropa, comida, pañales y artículos de higiene. Muchos entran preguntando qué más pueden hacer o cómo pueden ayudar”, cuenta Rodríguez mientras muestra parte de lo que han logrado recolectar.
Lo que comenzó como una respuesta espontánea se transformó rápidamente en una red de apoyo para quienes, a miles de kilómetros de distancia, buscan ayudar a familiares, amigos y comunidades afectadas por el desastre.

Cómo ayudar
A pesar de la disposición de la comunidad para realizar donativos, ahora enfrentan un nuevo obstáculo, explica Rodríguez.
“El consulado en Los Ángeles nos ha indicado que no nos apoyará con el envío de la mercancía, por lo que tendremos que buscar por nuestra cuenta la manera de hacer llegar todos los artículos que está donando la gente”.
Ante las dificultades para trasladar las donaciones físicas, la Cruz Roja Colombiana ha activado una campaña para recibir aportaciones monetarias destinadas a la atención de las comunidades afectadas por el terremoto.
Los recursos están dirigidos a fortalecer los servicios de salud, el acceso al agua potable, las comunicaciones de emergencia, las labores de rescate y el restablecimiento del contacto entre familiares.
Otra organización que ya puso en marcha mecanismos de ayuda es el Banco de Alimentos de Bogotá, que está recibiendo aportes económicos para apoyar la distribución de alimentos y suministros esenciales en las zonas afectadas. También informó que recibe donaciones mediante Bre-B con el número 0091677852.
Para quienes se encuentran fuera de Colombia, una alternativa es apoyar a organizaciones humanitarias internacionales que operan en situaciones de desastre. World Central Kitchen (WCK), fundada por el chef José Andrés, recibe donaciones internacionales para financiar sus operaciones de emergencia y permite realizar aportaciones mediante tarjeta de crédito o transferencia bancaria.
La organización trabaja junto con equipos locales, cocinas comunitarias, restaurantes y otros aliados para distribuir alimentos durante las crisis. De acuerdo con un comunicado, ya se encuentra en acción en Colombia para servir comidas a las personas afectadas lo más rápido posible.
Para localizar a personas en Colombia
Para localizar a personas tras el terremoto en Colombia, comuníquese de inmediato con el programa de Restablecimiento de Contactos Familiares de la Cruz Roja a través del WhatsApp +57 321 213 9525 o marque al 123 para recibir orientación sobre emergencias.
También puede registrar o consultar información en la plataforma ciudadana Colombia Te Busca, creada para ayudar a reunir familias y localizar personas desaparecidas o incomunicadas tras la emergencia.
Canales de emergencia y localización
- Cruz Roja Colombiana (WhatsApp): +57 321 213 9525
- Cruz Roja Colombiana (correo electrónico): rcf@cruzrojacolombiana.org
- Línea Única de Emergencias: 123
Colombianos en California y Estados Unidos
En el condado de San Diego viven aproximadamente entre 10,000 y 11,900 personas de origen colombiano, según distintas compilaciones de datos de la ACS.
En el sur de California, las principales concentraciones se encuentran en:
- Los Ángeles: 37,983 colombianos.
- Orange: 10,403.
- San Diego: 9,986.
- Riverside: 7,861.
- San Bernardino: 4,614.
Eso suma alrededor de 70,800 colombianos en los cinco principales condados del sur de California.
Para muchos de ellos, el terremoto no es una noticia lejana. Es una llamada que no entra, un familiar que no responde o una incertidumbre que crece con cada hora que pasa. Por eso, en lugares como San Diego, la tragedia también se siente cerca.
A nivel nacional, las mayores comunidades colombianas se encuentran en:
- Nueva York (ciudad de Nueva York): alrededor de 110,000 colombianos.
- Queens, Nueva York: cerca de 74,000.
- Miami, Florida: entre 19,000 y 23,000.
- Los Ángeles, California: entre 18,000 y 20,000.
- Houston, Texas: alrededor de 17,000.
- Elizabeth, Nueva Jersey: cerca de 16,000.
- Chicago, Illinois: cerca de 14,000.

Antojitos Colombianos es uno de los principales puntos de encuentro de la comunidad colombiana en el condado de San Diego. (Foto: Alejandro Maciel/Times of San Diego)






