El rostro de Dolores Huerta puede observarse a la derecha de la imagen de César Chávez en uno de los murales que se encuentran en el Parque Chicano de San Diego. (Foto: Alejandro Maciel/Tiempos de San Diego)

La muerte de Dolores Huerta, una de las figuras más influyentes del movimiento laboral y de derechos civiles en Estados Unidos, provocó una ola de reacciones en San Diego y en todo el país. La activista, que falleció a los 96 años, deja un legado que abarca más de medio siglo de luchas por los derechos de los trabajadores agrícolas, los inmigrantes, las mujeres y las comunidades marginadas.

En San Diego, líderes políticos, académicos y defensores de los derechos civiles destacaron no solo su papel histórico junto a César Chávez en la fundación del movimiento de trabajadores agrícolas, sino también la huella personal que dejó en generaciones de activistas.

El alcalde de San Diego, Todd Gloria, afirmó que la ciudad se unía al duelo nacional por la pérdida de una mujer que transformó la vida de millones de trabajadores. “Fue una defensora incansable de los trabajadores agrícolas y una de las líderes de derechos civiles más trascendentales de nuestro tiempo. Dedicó su vida a garantizar que las personas que alimentan a nuestro país fueran tratadas con dignidad, recibieran salarios justos y fueran escuchadas”.

En el ámbito académico, el profesor de Estudios Chicanos y Chicanas de San Diego State University, Isidro Ortiz, recordó a Huerta como una figura excepcional dentro de los movimientos sociales estadounidenses.

“Era una persona admirada y ahora llorada por su ferocidad, su humanitarismo y su búsqueda incesante de justicia social”, señaló Ortiz. “Debe ser recordada como una activista que creía en defender y proteger a las personas más vulnerables de la sociedad”.

La influencia de Huerta también se dejó sentir en la University of San Diego, donde en años recientes participó en diversos eventos académicos y comunitarios. El decano de la Joan B. Kroc School of Peace Studies, Darren Kew, dijo que la mejor forma de honrar su memoria es continuar la labor que ella impulsó durante décadas.

“Si Dolores Huerta estuviera aquí hoy, querría que continuáramos el trabajo”, expresó.

Las reacciones en California no se hicieron esperar. El gobernador Gavin Newsom ordenó que las banderas ondearan a media asta en edificios estatales y destacó el impacto histórico de la dirigente sindical.

“Dolores representó lo mejor de nosotros. California y Estados Unidos no serían lo que son hoy sin su espíritu indomable, su pasión por la justicia y la equidad, y su compromiso con quienes fueron ignorados y olvidados”, afirmó Newsom.

El mandatario agregó que Huerta “luchó por la equidad de género, los derechos de los trabajadores y los derechos civiles, abriendo el camino para las generaciones futuras”.

A nivel nacional, los homenajes provinieron de figuras de ambos movimientos, el laboral y el de derechos civiles. La expresidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, recordó a Huerta como una líder cuyo ejemplo trascendió las causas que abrazó.

“Hoy lloramos con tristeza la pérdida de Dolores Huerta, una líder del movimiento laboral estadounidense y una campeona de los derechos civiles que lideró con valentía y determinación”, señaló Pelosi.

La legisladora también destacó la influencia duradera de una de las consignas más conocidas del activismo estadounidense.

“Todos respondimos a su llamado de ‘Sí se puede’, una frase que inspiró a generaciones de estadounidenses a creer en el poder de la acción colectiva”, agregó.

El expresidente Joe Biden recordó la larga trayectoria de Huerta defendiendo a los trabajadores agrícolas y a otras comunidades vulnerables.

“Dolores luchó por la clase trabajadora. Organizó a los trabajadores en los campos, caminó junto a ellos en las huelgas y se sentó a negociar frente a personas que jamás imaginaron que tendrían que hacerlo con ella”, afirmó Biden.

Biden también hizo referencia a la controversia que Huerta reavivó este año al denunciar presuntos abusos sexuales cometidos por César Chávez, una revelación que sacudió al movimiento que ambos ayudaron a construir.

“Incluso este año mostró una forma distinta de valentía al contar una verdad dolorosa que había guardado durante sesenta años, para que otras personas no tuvieran que seguir cargando con la suya en silencio”, dijo.

La exvicepresidenta Kamala Harris calificó a Huerta como “una líder sindical pionera y una legendaria activista por los derechos civiles”, subrayando que gracias a sus esfuerzos “los inmigrantes y los trabajadores obtuvieron mejores salarios, mejores condiciones laborales, protecciones ambientales y derechos electorales”.

Por su parte, Martin Luther King III recordó la estrecha amistad que Huerta mantuvo durante décadas con su madre, Coretta Scott King, y destacó que aquella relación simbolizó la convergencia de dos de las luchas más importantes de la historia contemporánea de Estados Unidos.

“Su amistad reflejaba los profundos vínculos entre las luchas por la igualdad de los afroamericanos y los latinos, así como la convicción de que nuestra fuerza colectiva siempre será mayor que los intentos de dividirnos”, afirmó.

Mientras continúan organizándose vigilias y homenajes en California y otras partes del país, el consenso entre líderes comunitarios, académicos y funcionarios es claro: la muerte de Dolores Huerta marca el final de una era, pero no el fin de las causas que defendió. Su legado, coinciden quienes la conocieron y admiraron, seguirá vivo en cada lucha por la dignidad de los trabajadores, los inmigrantes y las comunidades históricamente excluidas.

Alejandro Maciel is the bilingual audience producer and reporter for Tiempos de San Diego and a binational journalist whose career has unfolded in newsrooms and communities on both sides of the border....