
Hay una pregunta que acompaña a Xavier Becerra prácticamente en cada parada de campaña, ya sea en el Valle Central, Los Ángeles o la frontera entre San Diego y Tijuana.
La gente no empieza preguntándole sobre ideología o sobre las disputas políticas que dominan la conversación nacional. Lo que quieren saber es algo mucho más inmediato: ¿cómo puede una familia trabajadora seguir pagando la vida en California?
La preocupación no le sorprende. En casi cualquier comunidad aparecen las mismas quejas: rentas que siguen aumentando, gasolina muy cara, alimentos casi inaccesibles y gastos médicos que cada vez pesan más en el presupuesto familiar.
Esa realidad se ha convertido en el eje de la campaña del ex secretario federal de Salud, quien busca la gubernatura con un mensaje enfocado en el bolsillo de los votantes.
Hijo de inmigrantes mexicanos y primer universitario de su familia, sostiene que California necesita volver a prestar atención a quienes mantienen en marcha buena parte de su economía.
“Queremos premiar a la gente que trabaja duro”, afirmó.
El costo de encontrar una vivienda
Si hay un tema al que regresa constantemente es la vivienda.
A su juicio, el alto costo de rentar o comprar una casa está detrás de muchas de las dificultades económicas que enfrentan los californianos. Cuando una familia destina una porción cada vez mayor de sus ingresos al pago de la vivienda, explica, el resto de los gastos se vuelve más difícil de cubrir.
“Lo primero tiene que ser la vivienda. Tenemos que construir más vivienda porque cuando hay más, cuesta menos comprar o rentar”.
La receta que propone es aumentar la oferta habitacional.
Antes de llegar al Congreso, recuerda, trabajó en la construcción.
“Fui obrero de la construcción. Sé lo que es construir”.
Dice que esa experiencia le permite ver el problema desde una perspectiva diferente. Según señaló, existen miles de proyectos que ya cuentan con autorizaciones, pero siguen detenidos por falta de financiamiento o por procesos burocráticos que avanzan lentamente.
Calcula que hay cerca de 40 mil viviendas listas para iniciar construcción y plantea acelerar permisos para que esos proyectos lleguen al mercado lo antes posible.
Por qué evita hacer grandes promesas
Una de las críticas más frecuentes de sus detractores es que juega a lo seguro.
Mientras su rival republicano, Steve Hilton, promete reducciones importantes en el precio de la gasolina, menores costos de servicios públicos y metas agresivas de construcción de vivienda, el demócrata suele mostrarse más cauteloso.
Y no parece incomodarle esa percepción.
Cuenta que una experiencia al inicio de su carrera política cambió la manera en que evalúa las propuestas. Recuerda haber apoyado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte después de recibir garantías de que ciertas protecciones evitarían la pérdida masiva de empleos. Con el tiempo, vio desaparecer muchos de esos trabajos.
Desde entonces, dice, aprendió a desconfiar de las soluciones fáciles.
“Nadie recibe mi voto a menos que sepa completamente por qué estoy votando”.
Por eso suele recurrir a su trayectoria como principal argumento de campaña. Fue congresista durante más de dos décadas, ocupó posiciones de liderazgo demócrata, se desempeñó como fiscal general de California y más tarde encabezó el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
“Tengo la experiencia y la trayectoria para gobernar un estado como California”.
Trump aparece en casi todas las respuestas
Aunque la contienda es estatal, Donald Trump termina apareciendo una y otra vez en sus respuestas.
El candidato demócrata atribuye parte de las presiones económicas que enfrentan los californianos a decisiones tomadas en Washington.
“Donald Trump ha incrementado el precio de la gasolina dos dólares solo porque empezó esta guerra en Irán”.
También responsabiliza a las tarifas comerciales impulsadas por la administración federal por parte del aumento en el costo de los alimentos y otros productos.
“Donald Trump ha aumentado el costo de la comida en las tiendas porque puso sus tarifas”.
Desde su perspectiva, California necesita políticas federales que ayuden a contener el costo de vida, no a incrementarlo.
“Necesitamos política de Washington que nos ayude, no que nos perjudique”.
Durante la entrevista también criticó comentarios del presidente relacionados con la posibilidad de ataques iraníes contra ciudades estadounidenses, incluidas Los Ángeles y San Diego.
“Que no se meta con los californianos”, dijo.
El debate sobre el impuesto a la gasolina
El precio de la gasolina se ha convertido en otro de los temas recurrentes de la campaña.
Mientras algunos políticos plantean suspender temporalmente el impuesto estatal a los combustibles para aliviar el gasto de los conductores, él rechaza esa posibilidad.
Argumenta que la medida podría resultar popular a corto plazo, pero tendría consecuencias para el mantenimiento de la infraestructura pública.
“¿Y cuando se necesita reparar ese puente, cómo lo reparo si no tengo los recursos?”
Los ingresos provenientes de ese impuesto, señaló, son fundamentales para financiar carreteras, puentes y otras obras públicas.
“Cuando uno ve un bache en la carretera, ¿cómo lo reparas si no hay dinero?”
En lugar de eliminar el gravamen, propone aumentar y estabilizar la producción de combustible dentro del estado para reducir fluctuaciones de precio y ofrecer mayor certidumbre a consumidores y empresas.
Aun así, insiste en que muchas de las presiones actuales tienen origen federal.
“Lo más fácil es decirle a Donald Trump: no más con estas guerras. Bájale el precio de gasolina dos dólares, no 33 centavos”.

Inmigración: límites y responsabilidades
La inmigración ocupa un lugar central en su historia personal.
Sus padres emigraron de México y trabajaron durante años para sacar adelante a la familia. Por eso, afirma, las redadas migratorias no son un tema abstracto.
Al mismo tiempo, reconoce las limitaciones legales que enfrenta un gobernador en esta materia.
“El gobierno de California no tiene mucha autoridad para manejar los asuntos de inmigración”.
Explicó que el estado no puede detener por sí solo las operaciones federales de ICE, pero sí puede decidir hasta dónde colaborar con ellas.
Recordó que como fiscal general respaldó políticas destinadas a limitar la participación de autoridades estatales en operativos migratorios federales y aseguró que mantendría esa misma postura desde la gubernatura.
También hizo una distinción entre trabajadores sin antecedentes penales y personas acusadas de delitos graves.
“Si hay un criminal que ICE quiere perseguir, muy bien, estamos ahí para ayudarlos”.
En contraste, sostuvo que el estado debe proteger los derechos de quienes trabajan y contribuyen a sus comunidades.
“Si es una persona que trabaja bien duro, como mis padres, aquí estaremos para defenderlos”.
Añadió que California puede impugnar en tribunales aquellas operaciones migratorias que considere incompatibles con protecciones constitucionales.
“Podemos rechazarlas cuando lo hacen de manera ilegal”.
Una deuda pendiente con San Diego
En el sur de California, pocos temas generan tanta frustración como la contaminación transfronteriza del Río Tijuana.
Cuando surgió el tema durante la entrevista, respondió sin rodeos.
“Le deben al pueblo de San Diego, al pueblo del sur de California”.
A su juicio, tanto Estados Unidos como México comparten responsabilidad por la lentitud con la que se ha enfrentado una crisis que afecta a residentes fronterizos desde hace décadas.
“Esto tiene que ser algo entre México y los Estados Unidos trabajando para mejorar las condiciones”.
Aseguró que utilizaría el peso político de la gubernatura para presionar a ambos gobiernos a cumplir compromisos pendientes.
“Aquí en San Diego yo sé que es tiempo de resolver el asunto del Río de Tijuana y es lo que vamos a hacer cuando yo sea gobernador”.
El mensaje final
Después de hablar sobre vivienda, gasolina, inmigración y la contaminación del Río Tijuana, volvió al tema que considera su mayor fortaleza: la experiencia.
Tras más de 20 años en el Congreso, al frente de la oficina del fiscal general de California y dentro del gabinete presidencial, está convencido de que cuenta con las credenciales necesarias para gobernar el estado más poblado del país.
“Yo sé lo que puedo hacer por la experiencia que tengo”.
Su argumento final es que los votantes deben evaluar no solo las promesas de campaña, sino también el historial de quienes las hacen.
“Si quieren alguien que sabe cómo luchar, pero no solo luchar sino ganar, ojalá voten por mí”.
Antes de despedirse, volvió a la idea que ha repetido a lo largo de su campaña.
“Por favor, recuerden que están votando por ustedes y por sus familias”.






