
Dos acontecimientos ocurridos durante el ciclo escolar 2025-2026 cambiaron la forma en que las autoridades de distintos niveles de gobierno buscan proteger a los estudiantes en las calles de la ciudad ahora que niños y adolescentes han regresado a clases.
El primero fue la muerte de Andrew Olsen, de 11 años, en octubre pasado, así como las lesiones sufridas por sus hermanos después de que un automóvil atropellara a los tres mientras cruzaban Jackson Drive, en San Carlos, camino a la Escuela Secundaria Pershing.
El segundo fue una ley aprobada por la Legislatura de California que permitió a las ciudades reducir los límites de velocidad en zonas críticas, una medida que anteriormente estaba restringida.
Límites de velocidad más bajos, de sur a norte
Posteriormente, el Concejo Municipal de San Diego aprobó una ordenanza para reducir los límites de velocidad en el 20% de las calles de la ciudad, incluidas zonas escolares, distritos comerciales, áreas con antecedentes de muertes por accidentes y lugares con alto tránsito de peatones y ciclistas. El plan abarca 679 millas de vías urbanas.
“Hay mucho que implementar dentro del plan”, dijo el portavoz de la ciudad, Anthony Santacroce. “Creemos que las zonas escolares son lo más importante para implementar primero”.
Los límites de velocidad en las áreas escolares se reducirán a entre 15 y 20 millas por hora alrededor de los planteles. En las zonas ubicadas entre 501 y 1,000 pies de distancia de una escuela, el límite será de 25 millas por hora.
La implementación de la ordenanza comenzó en julio y ya se han instalado señales que reflejan los nuevos límites de velocidad en las cercanías de escuelas en San Ysidro, Otay Mesa y Nestor.

La ciudad continúa actualizando la señalización siguiendo una ruta general de sur a norte. Durante agosto, las cuadrillas están instalando nuevas señales en el sureste de San Diego, partes del centro y zonas adyacentes como Barrio Logan. La península también podría recibir nuevas señales este mes. Para septiembre, el objetivo será avanzar en áreas de la zona central, incluidas City Heights, North Park y College Area.
Aunque los trabajos podrían enfrentar retrasos debido a las tormentas asociadas al fenómeno El Niño previstas, el plan contempla que todas las zonas escolares tengan sus nuevos límites antes de finalizar el año escolar.
Una vez completada esa fase, la ciudad decidirá qué áreas priorizar a continuación entre corredores con historial de muertes, distritos comerciales y zonas de alto flujo peatonal.
“Nos alegra que la ciudad haya seguido la recomendación de la coalición Vision Zero de priorizar primero la reducción de velocidad en zonas escolares”, afirmó Anar Salayev, de Bike SD. “A partir de ahí, queremos ver medidas similares en corredores con antecedentes de lesiones y fallecimientos. En última instancia, queremos cambios materiales en estas zonas, más allá de simples modificaciones a las señales de velocidad”.
La encuesta de San Diego Unified
Mientras la ciudad avanzaba con su plan, el Distrito Escolar Unificado de San Diego inició sus propios esfuerzos para proteger a los estudiantes durante sus desplazamientos hacia y desde la escuela.
Tras la muerte de Olsen, la superintendente Fabi Bagula solicitó a todos los directores de escuelas del distrito recomendaciones para mejorar la seguridad estudiantil.
“Creemos que el camino hacia la escuela forma parte del bienestar general de los estudiantes. Si no se sienten seguros en su trayecto, consideramos que eso afecta su bienestar”, dijo Enrique Ruacho, jefe de gabinete de la superintendente. “La calle más segura de cualquier ciudad debería ser la que conduce a la escuela”.
Algunos directores y organizaciones de padres ya habían estado promoviendo mejoras viales ante los representantes del Concejo Municipal. Integrar esas solicitudes en un plan integral permitió que los planteles contaran con el respaldo institucional del distrito en esas gestiones.
“Con demasiada frecuencia, las comunidades dependen de sus directores. Ahora saben que cuentan con el apoyo de la superintendente y de toda nuestra junta directiva en este tema”, señaló Ruacho.
En julio, el distrito publicó los resultados de la encuesta en un informe que detalla más de 100 propuestas de seguridad vial cerca de escuelas, descritas por las autoridades como medidas “específicas, localizadas y ejecutables”.
Las recomendaciones van desde soluciones sencillas, como repintar cruces peatonales, hasta intervenciones más costosas, como instalar topes de velocidad o luces intermitentes en cruces.
“Realmente ha generado un enfoque más fuerte y una mayor atención en la mejora de la seguridad vial”, dijo Ruacho.
Los padres de familia han expresado su agradecimiento por la encuesta y también han aportado nuevas sugerencias.
Financiamiento y coordinación
De las 107 propuestas identificadas, una quinta parte corresponde a instalaciones dentro de propiedades escolares. El resto requiere coordinación con la ciudad.
Algunas mejoras, como el repintado de cruces, ya están en marcha. Otras, como la construcción de nuevos pasos peatonales, requieren estudios de tránsito y trabajos de diseño antes de poder ejecutarse.
“Este tipo de solicitudes tardan mucho más”, explicó Ruacho. “El mayor obstáculo siempre será el financiamiento, especialmente porque, al igual que la ciudad, estamos enfrentando déficits presupuestarios más ajustados”.
En Washington, D.C., los cabilderos del distrito buscan obtener 2 millones de dólares para financiar las mejoras.
La propuesta más costosa contempla una barrera de concreto valorada en 750,000 dólares en el lado oeste de la Escuela Primaria Washington, en Little Italy, cerca de una salida de autopista.
Otras iniciativas son menos costosas, como 100,000 dólares para iluminar el estacionamiento de la Escuela Primaria Foster en Allied Gardens y 50,000 dólares para señalizar una zona designada de ascenso y descenso de estudiantes en la Escuela Primaria Cabrillo, en Point Loma.
Por ahora, el Departamento de Transporte de la ciudad revisa las recomendaciones para determinar cuáles son viables.
“Estamos revisando paso a paso todo lo que han recomendado”, dijo Santacroce. “El objetivo final es la seguridad de los niños, de los estudiantes y de los miembros de la comunidad que están dentro y alrededor de las escuelas. El objetivo es la seguridad. No hay respuestas automáticas de ‘no’. Estamos evaluando todo”.
Respuesta estatal
Además de los esfuerzos locales, la seguridad estudiantil también está recibiendo atención a nivel estatal.
La Oficina de Seguridad Vial de California (OTS) lanzó durante agosto la campaña “ABCs for School Zone Safety”.
“Todos pueden hacer su parte para mantener seguros a nuestros jóvenes reduciendo la velocidad en las zonas escolares y conduciendo con extrema precaución donde haya niños presentes”, dijo en un comunicado la directora de Caltrans, Dina El-Tawansy. “Estos hábitos responsables ayudan a proteger a los estudiantes que caminan o usan bicicletas, permitiéndoles llegar a clases y regresar a casa de manera segura”.
La semana en que comenzaron las clases, la Patrulla de Caminos de California (CHP) reforzó la vigilancia del cumplimiento de las leyes de tránsito en zonas escolares. Además, la agencia recibió financiamiento adicional para aumentar la supervisión cerca de paradas de autobuses escolares.
La Policía de San Diego también ha intensificado la aplicación de los límites de velocidad alrededor de escuelas, especialmente en áreas donde se han recibido denuncias sobre conducción peligrosa, según el teniente Jared Wilson, de la Unidad de Tránsito.
Las bicicletas eléctricas también son objeto de atención
Aunque gran parte de estas iniciativas se centra en la conducta de los conductores, las autoridades también buscan mejorar la seguridad de los jóvenes mediante regulaciones sobre bicicletas eléctricas.
San Diego figura entre varias ciudades que, entre otras medidas, prohibieron el uso de bicicletas eléctricas de clase 1 y 2 a menores de 12 años. Las restricciones entraron en vigor el 13 de agosto, apenas tres días después del inicio de clases.
El concejal Raul Campillo puso en marcha un programa de educación y divulgación sobre bicicletas eléctricas en colaboración con San Diego Unified, la Policía de San Diego y la Tropa 4343 de Girl Scouts.
El subjefe de la Policía Escolar del distrito, Manny Del Toro, indicó que los agentes supervisarán que los estudiantes cumplan con la nueva normativa.
Las autoridades esperan que la combinación de todas estas medidas contribuya a mejorar la seguridad de los estudiantes.
“Todos los padres quieren que sus hijos estén seguros al ir a la escuela, mientras están en la escuela y cuando regresan a casa”, concluyó Ruacho.





