
La idea no nació en una sala de juntas. Nació escuchando.
Daniela Sichel y Mariana Morales Girala llevaban años oyendo versiones distintas de una misma historia. Personas que querían empezar terapia y no encontraban a quién acudir. Pacientes atrapados en listas de espera. Familias que no podían pagar atención privada. Inmigrantes que lograban encontrar un terapeuta que hablara español, pero no necesariamente alguien que entendiera lo que implica construir una vida entre dos culturas.
Aquellas conversaciones terminaron convirtiéndose en Opción Yo, una plataforma de bienestar emocional creada para la comunidad hispana. Este año, la empresa ingresó al ranking Inc. 5000, que reconoce a las compañías privadas de mayor crecimiento en Estados Unidos.
Pero mucho antes de que existiera la empresa, existió una experiencia que marcó el rumbo de una de sus fundadoras.
Daniela Sichel tenía ocho años cuando su padre murió de cáncer de páncreas. Su madre quedó viuda a los 34 años y a cargo de cuatro hijos.
“Fue un trauma muy complicado de superar para toda la familia”, recuerda.
Durante esos años, la terapia se convirtió en una herramienta para atravesar el duelo. Con el tiempo, también se transformó en una vocación.
Sichel estudió Psicología en Venezuela. Años después emigró a Estados Unidos junto a su esposo y sus tres hijos. Como les ocurre a muchos profesionales que llegan al país, descubrió que la experiencia acumulada no siempre basta para ejercer una profesión.
Tuvo que empezar de nuevo.
Ingresó a Nova Southeastern University, en Florida, donde cursó una maestría en Terapia Familiar y de Pareja. Allí conoció a Mariana Morales.
Morales había nacido en Paraguay. Primero se mudó a Nueva York para perfeccionar su inglés y ampliar sus oportunidades laborales. Más tarde llegó a Florida y terminó compartiendo aulas, profesión y muchas conversaciones con Sichel.
Pronto descubrieron que observaban el mismo problema desde ángulos distintos.
Después de graduarse, Sichel abrió una consulta privada en Miami. Ahí comenzó a notar un patrón que se repetía una y otra vez. Había personas que necesitaban ayuda y no podían costearla. Otras dependían de seguros médicos que implicaban meses de espera. Muchas buscaban atención en español y terminaban sintiendo que debían traducir no solo sus palabras, sino también su experiencia.
“Escuchaba constantemente historias de personas que no encontraban apoyo en su idioma o que sentían que el terapeuta no entendía su realidad”, dice.
Poco después, una mudanza familiar la llevó a Perú. Lo que parecía una pausa profesional terminó revelando una posibilidad inesperada.
Varios pacientes le preguntaron si podían continuar las sesiones a distancia. Las videollamadas todavía no formaban parte de la rutina diaria y la terapia virtual era vista con escepticismo por buena parte del sector. Aun así, decidieron intentarlo.
Los pacientes se conectaban desde donde podían. Algunos buscaban privacidad en una oficina durante la hora de almuerzo. Otros encontraban un momento de calma en casa, después de acostar a sus hijos. Algunos se conectaban desde ciudades distintas.
La distancia, descubrió Sichel, no era necesariamente una barrera.
“Ahí entendí que el paciente latino ya estaba listo para la terapia online mucho antes de que el resto de la industria lo entendiera”.
La idea de Opción Yo comenzó a tomar forma en 2018. Sichel y Morales estaban convencidas de que la comunidad hispana necesitaba algo más que una traducción de los modelos existentes. Querían construir un servicio que tomara en cuenta el idioma, pero también el contexto cultural de quienes buscan apoyo emocional lejos de su país de origen o en hogares donde conviven varias identidades culturales.
La plataforma fue lanzada en noviembre de 2019.
Meses después llegó la pandemia. De pronto, millones de personas se acostumbraron a hablar con médicos, compañeros de trabajo y familiares a través de una pantalla. La salud mental pasó al centro de una conversación que durante años había permanecido en los márgenes.
Para Sichel, ese cambio dejó una huella duradera.
“La pandemia física terminó, pero la pandemia emocional continúa. Hoy la gente entiende mucho mejor que hay que cuidar la salud mental igual que cuidamos la salud física”.
Actualmente, Opción Yo reúne a más de 300 especialistas y ha acompañado a más de 40 mil personas en Estados Unidos, América Latina y Europa. Además de las sesiones terapéuticas, ofrece recursos, ejercicios y herramientas diseñadas para complementar el trabajo clínico.
Sichel suele resumir esa filosofía en una imagen sencilla.
“Nosotros hablamos de construir una caja de herramientas emocionales. Así como tenemos herramientas para resolver problemas cotidianos, también necesitamos recursos para enfrentar los desafíos que aparecen en la vida”.
Entre las consultas más frecuentes figuran la ansiedad, los conflictos familiares y los problemas de pareja. Muchos de sus usuarios son migrantes que intentan adaptarse a nuevos entornos sin descuidar las exigencias del trabajo, la familia y la vida cotidiana.
Por eso insiste en que la terapia no debería reservarse para las crisis.
“La terapia no es solamente para resolver problemas. También sirve para prepararnos para los retos que inevitablemente van a llegar”.
En cierta forma, esa convicción está en el origen de todo lo que vino después. Dos psicólogas latinoamericanas detectaron una necesidad que aparecía una y otra vez en las historias de sus pacientes. Hoy, años después de aquellas conversaciones, siguen trabajando sobre la misma idea: que pedir ayuda en español resulte tan natural como necesitarla.






