Marcela Arellano, señala el tubo del drenaje pluvial en el área de Chollas Creek que frecuentemente se tapa con basura y escombros y que provoca, dice, que se generen inundaciones en su casa. (Foto: Alejandro Maciel/Tiempos de San Diego)

Cuando en San Diego anuncian lluvia intensa, en casa de los Arellano nadie piensa en paraguas ni en tardes viendo caer el agua por la ventana.

Marcela Arellano y su esposo tienen otra rutina. Revisan el patio, mueven lo que podría dañarse y se asoman al canal de drenaje pluvial que corre detrás de varias propiedades cerca de Market Street y la calle 29. Es lo primero que observan cuando se anuncian tormentas.

Llegaron a Southcrest en 1999. En esta casa criaron a su hijo, plantaron árboles de guayaba y mandarina y fueron haciendo mejoras poco a poco, conforme el trabajo y los ahorros se los permitían.

“La imagen romántica que se tiene de las tardes de lluvia es que se disfruta viendo caer el agua”, dice Marcela. “Para nosotros no es así. Siempre estamos pendientes de qué tan rápido está subiendo el agua en la banqueta”.

Durante años las lluvias fueron una preocupación más de cada invierno. Hasta 2021.

Detrás de unos complejos de apartamentos hay un canal de drenaje pluvial donde, según Marcela, durante mucho tiempo se acumularon basura, tierra y escombros. Cuando una tormenta particularmente fuerte llegó a la zona, el agua dejó de seguir su curso.

“Se vino todo para acá”.

La corriente derribó parte de una barda y entró a la propiedad. La familia apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Perdieron un Toyota Corolla, muebles, alfombras y varios electrodomésticos. Meses después descubrieron que el agua también había quedado atrapada dentro de algunas paredes.

Un amigo de su hijo detectó el problema y se ofreció a ayudarles con las reparaciones.

Al abrir una sección del panel de yeso encontraron humedad acumulada, materiales deteriorados y moho que había permanecido oculto desde la inundación.

Marcela intentó presentar reclamaciones por los daños, pero asegura que desconocía algunos de los requisitos y plazos del proceso.

“Nadie hizo nada”, recuerda.

Cuando las fuertes lluvias regresaron a la región en enero de 2024, ninguno durmió tranquilo.

Marcela iba de una habitación a otra mientras su esposo salía constantemente a revisar la calle. Cada cierto tiempo abrían la puerta para observar el nivel del agua.

Esa noche el agua no entró a la vivienda, pero las luces permanecieron encendidas hasta la madrugada.

Desde entonces, Marcela sigue con atención los pronósticos de tormenta y los reportes sobre la posible llegada de un fuerte fenómeno de El Niño. Cada anuncio de lluvias intensas la hace pensar en lo ocurrido en 2021.

Hace unas semanas, Marcela llevó esa experiencia a una reunión del Southeastern Planning Group, donde funcionarios municipales presentaron proyectos para reducir inundaciones en la cuenca de Chollas Creek.

Este es el tubo de desague del drenaje pluvial en la cuenca de Chollas Creek, en Southcrest. (Foto: Alejandro Maciel/Tiempos de San Diego)

Cuando le pasaron el micrófono habló de las tres ocasiones en que, asegura, su propiedad se ha inundado. Recordó el automóvil que perdió, las reparaciones que tuvo que hacer y las noches que todavía pasa pendiente de los pronósticos de lluvia.

Después de ella, varios vecinos se acercaron al micrófono. Algunos hablaron de inundaciones en sus calles; otros cuestionaron el estado de los drenajes y la capacidad de la infraestructura para soportar tormentas más intensas.

Días después, de vuelta en su propiedad, Marcela caminó hasta la parte trasera de la casa y señaló el cauce que atraviesa el área.

“Por ahí baja toda el agua”, dice.

Más adelante apunta hacia una tubería.

“Y ese es el tubo por donde toda el agua debe irse. El problema es que está muy pequeño y muchas veces está lleno de basura, ramas y escombro”.

Mudarse no forma parte de sus planes. En esta casa criaron a su hijo, sembraron los árboles que aún dan sombra al patio y construyeron una vida que les ha tomado más de dos décadas.

Antes de volver a la casa, Marcela dirige otra mirada hacia el canal.

“Nomás esperamos que aguante”, dice.

Alejandro Maciel is the bilingual audience producer and reporter for Tiempos de San Diego and a binational journalist whose career has unfolded in newsrooms and communities on both sides of the border....